#UnPaísConNosotras: Feminismo en tiempos de pandemia
Por Salvador Vega
Bajo un triple desamparo
Diana Sánchez Barrios, activista LGBT, fundadora de ProDiana AC
@DianaSanchezBar
Poco a poco, el Covid-19 deja sentir sus efectos nocivos en la economía mexicana. A medida que avanza la tendencia ascendente en las estadísticas de contagios, las etapas de prevención obligan a comercios en todo el país a bajar sus cortinas y parar sus actividades por tiempo indeterminado.
De acuerdo con datos del INEGI, para el cierre de 2019 31.3 millones de mexicanos formaban parte del sector informal; 2.8 por ciento más que durante el año 2018 en una cifra que representa el 56 por ciento de la población total del país.
De este sector, estimaciones de ONU Mujeres apuntan que al menos el 54 por ciento de los comercios que carecen de seguridad social y prestaciones son administrados por mujeres.
“Somos más del 50 por ciento de mujeres las que ejercen el comercio informal en esta ciudad y en este país. Quiero decirte que nos la estamos viendo muy difícil, sobre todo cuando no hay un diagnóstico situacional, pero que sabemos muy claro que cuando caminas y observas el comercio informal de la vía pública, siempre encuentras mujeres con sus diferentes características: adultas mayores, personas con discapacidad, con debilidad visual, madres solteras o niñas siendo mamás”, advierte la activista LGBT, Diana Sánchez Barrios, en entrevista para ONEA.
Para la integrante de la comunidad trans, la emergencia sanitaria es otro fenómeno social más sobre el que no se mantiene una perspectiva de género. Sentenciando a comunidades vulnerables a mantenerse en un constante desamparo.
“Esta pandemia vino a darle en la torre terrible al comercio en la vía pública y principalmente a las mujeres, quienes no sólo son las que llevan el pan a la casa; no sólo ejercen el trabajo de este comercio, sino que todavía llegan a la casa al cuidado de los hijos o de un enfermo, como puede ser un pariente o un adulto mayor. Entonces por supuesto que se las están viendo duras, pero lo más lamentable es que el gobierno no está haciendo nada a favor de este sector. No tienen una perspectiva de género para poder ayudar a las mujeres comerciantes en la vía pública, es terrible”.
La fundadora de Pro Diana AC, entregó un pliego petitorio a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum para el apoyo de programas emergentes a favor del comercio informal, esto debido a que “la necesidad es grande y lamentablemente las mujeres van a tener que salir a la calle, arriesgando su vida”.
Una petición que luego de dos semanas, sigue sin respuesta o postura oficial por parte de las autoridades locales.
“Si el INEGI habla de que somos 1 millón 300 mil personas las que ejercemos el comercio en la vía pública (en la CDMX) y hay una estadística de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que más del 50 por ciento de que este sector está representado por mujeres, estamos hablando que a más de la mitad se le está dejando.
Qué terrible que una mujer que gobierna la Ciudad de México no tenga perspectiva de género para poder aplicar políticas a favor del sector de mujeres comerciantes en la vía pública (…) Las mujeres del comercio informal que no tienen derecho a la salud, son tratadas como si fueran ciudadanas de segunda; sin un marco jurídico o derecho a la salud, vivienda ni absolutamente nada porque no se reconoce su trabajo. Están en un estado de vulnerabilidad terrible”.
Diana Sánchez añade que en el caso de las mujeres trans, la violencia, el acceso a la salud y la igualdad de condiciones en el ámbito laboral son necesidades que se mantienen a pesar de las diversas conquistas que se van teniendo en varios puntos del país.
“Los feminicidios y transfeminicidios –tema que casi no se mencionan o lo dejan fuera– siguen sucediendo día a día y no paran. Ahí se debe poner una lupa para analizar lo que está sucediendo o informar qué está pasando.
Las mujeres trans que no tenemos reconocimiento ni derecho a la salud. Porque a pesar de que en varios lugares vamos ganando la lucha por la identidad de género –que ya van siete estados de la República– tú vas a la seguridad social y no te quieren dar un proceso hormonal. Entonces se repite la historia de hormonizarnos de boca en boca y terminar con un cáncer de próstata o un hígado graso, mermando nuestra salud. Por eso la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos tienen una estadística de que las mujeres trans sólo vivimos hasta los 35-40 años. Son prácticas que debemos ir erradicando”.
Para terminar, la activista reflexiona sobre el 8 y 9 de marzo, puntos de quiebre en una lucha que unió a distintos sectores y alas de mujeres en un reclamo ciudadano.
“Los movimientos sociales siempre responden a problemáticas de bien común. Nadie se para en la calle sin razón alguna y, en el caso de las mujeres, de verdad es lamentable que lo que impulsa el movimiento feminista sea la violencia sistemática ejercida por ser mujer o ser mujer trans.
Yo estoy muy contenta por lo que logramos estos días tan importantes; días que marcaron historia en el movimiento de las mujeres en todo el mundo”.
