Desabasto: crisis permanente tras un telón político
Por Salvador Vega
La discusión nacional sobre el nuevo modelo de salud pública implementado por el régimen de la Cuarta Transformación no ha bajado su intensidad desde el pasado 1 de enero, fecha que marcó la separación definitiva del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador de los esquemas de administración de los servicios médicos gratuitos en sexenios anteriores.
En poco más de 45 días, temas como el suministro de medicamentos oncológicos para pacientes infantiles, la resistencia de algunos estados para incorporarse al Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) o los retrasos en las compras consolidadas de insumos para distintos hospitales del país alimentan un incesante golpeteo entre grupos políticos de oposición y representantes del Gobierno Federal.
Una pugna en donde las necesidades, preocupaciones e incluso las voces de las familias mexicanas que se mantienen en una batalla permanente contra enfermedades graves han quedado atrapadas a la mitad de la discusión; relegadas del panorama nacional y sin permitir su participación para la mejora del sector salud.
El momento de tensión que reactivó dicha problemática se vivió el pasado 22 de enero, cuando una decena de padres de pacientes infantiles que luchan contra el cáncer protestaron en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, exigiendo a las autoridades respuestas y soluciones para el desabasto de medicinas registrado en hospitales como el Federico Gómez y otros especializados en atención infantil en distintas entidades del país.
Esta protesta escaló rápidamente a Palacio Nacional, donde el presidente López Obrador explicó que las ebullición por la que atravesaba el sector salud se debían al cambio de régimen; una transformación de los viejos esquemas de corrupción y la complicidad con empresas farmacéuticas que hacían negocio a costa del erario.
Una postura que desde entonces y hasta el día de hoy se mantiene y se replica en el Legislativo, gracias al grupo mayoritario de Morena y a los integrantes de la comisión bicamaral formada para la atención de la crisis del sector.
Tintes políticos
“Pienso que el desabasto más bien es una insuficiencia por la cual se está trabajando. Tenemos que considerar que el INSABI está apenas en el segundo mes de operación y en ese sentido, sobre todo en los vaivenes políticos abanderados por la oposición, no se está accionando con una homogeneidad de criterio”, explica el diputado Manuel Huerta Martínez, secretario de la comisión de Salud, en entrevista para ONEA.
Para el integrante de la bancada guinda en la Cámara de Diputados, parte de la problemática que se vive desde mediados de enero y que mantiene su tensión es propiciada por los sectores de oposición y por la resistencia de algunos estados a incorporarse a la nueva política. Un hecho que, desde su consideración, ha derivado en que el tema se preste para sesgos ideológicos.
“Estamos apuntando a una insuficiencia que, esperemos, se regularizará próximamente dado que, si nos vamos por la vía legal, la Secretaría de Hacienda así como nuestro secretario de Salud suscribieron un decreto para abonar a la importación de medicamentos.
Pero en este penoso transitar hay que decir que se formaron dos grupos, aunque no debiera ser así porque se trata de la salud de los mexicanos: los adheridos al INSABI y los no adheridos. Lo que debió pasar es que las 32 entidades debieron suscribirse a las compras consolidadas, entonces en gran parte el ruido político incide en que los estados inconformes recibirán presupuesto aunque no se sabe cómo harán ellos sus compras”.
Para el diputado federal, las protestas de los padres –las cuales califica como legítimas y comprensibles– fueron ocupadas como justificación de los gobiernos encabezados por el PAN, así como el estado de Jalisco a cargo de Enrique Alfaro Ramírez, para rechazar el nuevo esquema de salud pública del gobierno de la 4T.
“Yo ceo que en estos vaivenes políticos tenemos que entender que anteriormente el tema de salud se manejaba como una incubadora de negocios. Entonces en este intento de sanear la corrupción que imperaba en el sector salud y dado que el cambio de régimen nos ha llevado a esto, pues el discurso se ha tergiversado.
No es posible que en un país de 120 millones de habitantes, nueve personas lo estén poniendo de cabeza. ¿Quiénes son?, los gobernadores que están haciendo política para no adherirse al nuevo esquema de salud”, comentó.
Huerta Martínez defendió la política de salud pública que se hace desde el Congreso de la Unión, calificándola como una de “altura y bien hecha”. Mostrando confianza en que, para el próximo mes de marzo, el problema de los medicamentos va a quedar regularizado.
“Se está trabajando para eso intensamente y como político estoy muy claro que este problema es hasta de gobernabilidad; una forma de calificar a un gobierno es ver cómo atiende en materia de salud a sus gobernados y en este sentido, la Cuarta Transformación no tendría significado si no aterrizamos en el desarrollo humano y la calidad de vida de los mexicanos”.
Falta de voluntad
No obstante, para la senadora Alejandra Reynoso Sánchez, la afirmación de que tanto Morena como el titular del Ejecutivo están poniendo su máximo esfuerzo en atender la crisis de salud que se vive en el país no se sostiene en las acciones.
Esto debido a que, además de los problemas propios de la implementación de un nuevo modelo para la atención de pacientes y compra de medicinas, existe una falta de voluntad política por parte de las autoridades para dar la cara y dialogar sobre la crisis del sector.
“Hay un INSABI mal planeado y sin normatividad. Al momento que se concentraron las compras en los sistemas de salud se generó lo que estamos viendo ahora: un caos.
El martes 4 de febrero hubo un compromiso por parte del Gobierno, salieron a decirlo a los medios que el miércoles habría medicamentos. No llegó absolutamente nada o si llegaron, llegaron incompletos”, comenta.
La integrante de la comisión bicamaral, hizo referencia a la manipulación de información fomentada por los integrantes del partido guinda, a quienes acusa de no atender con velocidad las solicitudes de información y encubrir a las autoridades del sector salud.
“Hay una colusión para no dar la cara. Yo pedí desde el desabasto del segundo semestre (es decir, en agosto del año pasado) que nos respondieran cómo iba la situación respecto al abasto de medicamentos, vacunas e insumos médicos en el sector salud.
Estamos hablando de agosto y la respuesta al punto de acuerdo aprobado me la entregaron apenas el 5 de febrero. Y resulta que la mesa directiva recibió desde septiembre la respuesta, pero nos ocultaron la información sabiendo que no había nada positivo que mostrar”, indicó la senadora del PAN.
