Proyecto Integral Morelos: un monstruo que apenas despierta

Con la inexistencia pública de un mapa de la red de ductos, ignorando las advertencias de especialistas en protección civil y los reclamos sociales, el Proyecto Integral Morelos (PIM) avanza.

Los científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y el propio Centro Nacional de Prevención de Desastre (Cenapred) advirtieron posibles peligros por el paso de gasoductos en un área de riesgo por su cercanía con el volcán Popocatépetl, sin embargo la Comisión Federal de Electricidad (CFE) continúa con su puesta en marcha en medio de la opacidad.

Los primeros estudios advirtieron sobre el paso de los ductos en zonas de riesgo volcánico y tanto la CFE como las empresas españolas Enagás y Elecnor, así como la contratista Bonatti, de origen italiano, a cargo de su construcción, replantearon el proyecto.

Sin embargo, a la fecha no es posible conocer el trazado real de esta infraestructura que cruza los estados de Morelos, Puebla y Tlaxcala, ya que la Comisión a cargo de Manuel Bartlett aseguró en una respuesta a una solicitud de información tramitada por la Unidad de Investigación de ONEA México, que el mapa de la red no existe en sus archivos, deslindándose así de la responsabilidad de brindar información del trazado del ducto.

El PIM se planteó dentro de la estrategia para promover las inversiones extranjeras en el gobierno de Felipe Calderón, se edificó bajo el mandato de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador será el encargado de darle el banderazo de salida a una obra a la que se opuso antes de llegar a la presidencia.

Ahora, haciendo uso de la Guardia Nacional, el Gobierno federal mantiene bajo custodia las instalaciones de la Termoeléctrica de Huexca, Morelos. Mientras que a lo largo del gasoducto y en la misma comunidad morelense los defensores de la tierra continúan alzando la voz contra un proyecto cuyos daños ambientales y a la salud de la población son todavía incalculables.

El preocupante paso del gas

El gasoducto que recorre tres estados fue planeado con tramos que pasarían muy cercanos a la zona del Popocatépetl, el cual no sólo está vivo, sino que lo anuncia con exhalaciones continuas.

El planteamiento del gobierno federal, en alianza con las empresas extranjeras que participaron en la instalación del ducto, estableció que la cercanía al volcán no afectaría a las poblaciones ni a esta infraestructura, aunque los expertos no coincidieron con esa versión.

Miembros de la UNAM y la BUAP que vigilan al Popo desde que despertó en 1994, advirtieron que el trazado de la construcción no se encuentra en una zona segura, de acuerdo al Mapa de Peligros publicado desde los años 90 y que estos científicos han ido actualizando.

Hugo Delgado Granados, director del Instituto de Geofísica de la UNAM, asegura en entrevista para ONEA que el Mapa de Peligros está diseñado como un elemento de prevención para evitar que ocurran incidentes, aunque ello no implica que sea definitivo.

Es decir, que el gasoducto se trazara en una zona de peligros de menor, moderado o mayor calibre requiere atención, pero también es necesario realizar un estudio específico para dicha infraestructura.

De esta manera se otorgarían datos precisos sobre sus riesgos, respecto al volcán y a la población que se encuentra cercana al gasoducto. Este análisis se lo ofreció el propio Instituto de Geología de la UNAM a la CFE, encargada del proyecto, pero no lo aceptó y al momento el Instituto desconoce si otro equipo realizó dicho estudio.

Además se suma la recomendación del Comité Científico Asesor para el volcán Popocatépetl, el cual notificó que sería mejor que este ducto no pasara por las zonas marcadas en el mapa de peligro.

Carlos Miguel Valdés González, exdirector general del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y miembro de dicho comité, afirma que en caso de encontrarse en una zona cercana al volcán puede ocurrir que “los flujos de lodo y piroclásticos bajen por las cañadas y avancen a mayor distancia” por ello “se debe tomar mayor cuidado al cruzar las barrancas con el gasoducto, puentes o caminos”.

En 2018, el Cenapred emitió la última recomendación luego de que se modificó el plano original del trazado del gasoducto, por parte de la Coordinación de Proyectos Termoeléctricos de la CFE.

De acuerdo con el análisis, 47 kilómetros se encuentran en áreas que “pueden ser afectadas por oleadas piroclásticas” en caso de erupciones grandes, aunque estas tienen menor probabilidad de ocurrir. Además, se concluyó que el gasoducto no está expuesto al impacto balístico (material de pequeño volumen que el volcán puede expulsar a velocidades similares a las de una bala disparada por un arma de fuego).

Por 74 kilómetros el gasoducto sería afectado en caso de avalanchas, aunque estas también son de baja probabilidad y, si hubiera un derrame de lava, del cual tampoco existen altas posibilidades, 9.56 kilómetros podrían verse afectados.

Con una posibilidad de alta a intermedia el lodo volcánico, denominado lahar, podría alcanzar el ducto en el cruce de tres barrancas, cercanas a los poblados Chipilo y Huaquechula, en Puebla.

A pesar de que el estudio del Cenapred en 2018 reportó mejoras en la ubicación del ducto, mantuvo advertencias sobre algunos de los riesgos. Hasta el momento la CFE no ha vuelto a consultar a la institución de Prevención de Desastres de manera oficial.

ONEA México solicitó a CFE el mapa de la red de transporte de gas que se suministra al PIM. En respuesta mediante el oficio UT/SAIP/0201/21, la empresa productiva del Estado declaró como inexistente dicha información bajo el argumento de que la construcción fue responsabilidad de un particular. Afirmó que sólo tuvo a su cargo la edificación de la Termoeléctrica.

Lo anterior ocurrió a pesar de que la Comisión Federal de Electricidad ha sido citada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Cenapred y dialogara con el Instituto de Geología de la UNAM para rendir cuentas sobre el ducto.

Tras su construcción, la operación del gasoducto es todo un misterio. Mientras activistas y defensores de las comunidades aledañas desconocen si está en funcionamiento, la empresa española Enagás anuncia en su página web que el ducto ya trabaja y cuenta con una capacidad para transportar gas natural por 337 millones de pies cúbicos (MMpcd).

Dentro del micrositio de la página gasoductomorelos.enagas.mx se reporta que su usuario principal es la CFE y tiene un contrato a 25 años con 320 MMpcd. Desde diciembre de 2016 sus puntos de origen son Cempoala-Santa Ana y Venta de Carpio-Minatitlán, con un destino clave: la Central de Ciclo Combinado en Yecapixtla, Morelos, mejor conocida como la Termoeléctrica de Huexca.

A su vez, Enagás de México cuenta con una capacidad contratada de 8 MMpcd. Dentro de la página ya se especifican los programas anuales de mantenimiento, redactados en 2016.

Existen informes mensuales, en los que al menos en 2020, registran las especificaciones de gas natural o reportes de calidad del Gasoducto Morelos SAPI de CV en el punto de medición de Tlaxco/Tlaxcala.

En lo que respecta a otros tramos del proyecto para toma de muestra como Huejotzingo/Puebla y Yecapixtla/Morelos se afirma que los valores de las lecturas registradas no son representativos o reales pues no hubo flujo de gas.

De acuerdo con Teresa Castellanos Ruiz, activista en contra de la termoeléctrica en Huexca, las comunidades de Puebla interpusieron una serie de amparos para evitar que el gas natural pase por dichos tramos del ducto y continúan vigentes.

En la página web de la empresa española indica que se espera que la termoeléctrica inicie su operación comercial para estimar la cantidad de gas disponible para una cesión.

Aun cuando el tramo de Tlaxcala ya está en funcionamiento, de acuerdo con sus registros, no existe un documento público por parte de la CFE sobre la actualización con la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) ni con el Cenapred. Desde el área de difusión de la CNPC no tienen conocimiento de nuevos datos después de las recomendaciones emitidas por Cenapred en 2018, indicaron los encargados en entrevista.

 

La defensa de la tierra y el agua

Uno de los bastiones de resistencia más fuertes en contra del PIM es el que se encuentra en Huexca, comunidad en la que CFE construyó la Central de Ciclo Combinado Centro, de dos que fueron diseñadas en dicho proyecto.

Los habitantes luchan desde 2012 que inició del proyecto y se mantienen atentos a los cambios en la naturaleza y en las acciones que pueden realizar en conjunto.

En la carretera que lleva a Huexca se aprecia la enorme estructura de la termoeléctrica, en la que primero se pueden ver torres eléctricas y seguido de ellas tres grandes chimeneas, al fondo, en contraste con la notable obra metálica, se encuentra el Popocatépetl que lanza fumarolas, demostrando su actividad.

Frente a la entrada principal hay un campamento de resistencia en contra del complejo eléctrico, donde habitantes del pueblo permanecen vigilantes. De esa manera hacen notar que mantienen la voz en alto para exigir la terminación de la obra, además de que han documentado los daños causados en las pruebas que realiza la termoeléctrica, que aún no funciona por completo.

A lo largo de los años se ha presenciado la caída de aves, la muerte de conejos, zorros y otras pequeñas especies, mientras que en las últimas verificaciones de la planta, iniciadas el 9 de febrero, identificaron la expulsión de agua a riachuelos y hondonadas donde sólo hay agua en temporada de lluvias, en las que ahora llegan aguas sucias.

Los flujos están cargados de espuma, una densa nata amarillenta cubre superficies, en algunas zonas han muerto peces y se pueden ver las piedras de río con una apariencia de haber sido sometidas a muy altas temperaturas.

Esto afecta a los animales que consumen las aguas, además de las tierras, pero sobre todo puede exponer a los habitantes, pues en algunas ocasiones los niños entran a las hondonadas de los ríos y los sembradíos son regados con este mismo líquido.

Sin embargo, las autoridades insisten que la planta no contamina. En un folleto entregado a la comunidad por parte de CFE se asegura que no se utiliza el agua del río Cuautla, sino aguas negras que regresan a las plantas de tratamiento, no obstante, la salida de agua a los riachuelos contiguos muestra que viene directamente de los terrenos de la termoeléctrica.

Las modificaciones en el ambiente también se perciben con el sonido, sólo en fase de pruebas la planta no permite dormir y altera a algunos animales. De acuerdo a lo que refieren los integrantes del campamento, se estima que al estar en completo funcionamiento se alcancen los 110 decibeles.

De acuerdo con las “Normas y especificaciones para estudios, proyectos, construcción e instalaciones” de INIFED, Infraestructura educativa, en colaboración con la Secretaría de Educación Pública (SEP), la cantidad de decibeles señalada se considera como ensordecedora, al tomar en cuenta que 130 decibeles es equiparable al estruendo de un trueno o al funcionamiento de la hélice de un avión.

El sonido de la termoeléctrica ya se percibe en el pueblo, es parecido al de un refrigerador industrial o al de un regulador eléctrico que se encuentra a 1.1 kilómetros de la entrada principal de la planta y en el que, en las primeras construcciones, se puede ver un jardín de niños.

En el vapor que lanzan las chimeneas en prueba se pueden ver humo oscuro, con un tono verdoso, el olor cerca del lugar es un poco picante y después de unas horas reportan los pobladores que irrita la nariz o raspa la garganta.

Teresa Castellanos, quien forma parte del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, Huexca en Resistencia, denuncia que la CFE no ha informado al pueblo sobre la construcción de este proyecto y cuando dan datos han detectado mentiras.

Durante el avance han demandado a los gobiernos que pongan un alto, desde el diseño, la construcción y la próxima puesta en marcha.

A la lista de contradicciones, se suma la promesa del presidente López Obrador, quien dijo estar en contra de la construcción de la termoeléctrica. En un recorrido por el estado de Morelos en 2014 declaró en un mitin que colocar esta planta en las tierras del caudillo revolucionario Emiliano Zapata era como poner un basurero en Jerusalem.

Sin embargo, al llegar al gobierno el proyecto siguió adelante. Los miembros de la comunidad de Huexca solicitaron una consulta, a la que tienen derecho internacionalmente en caso de instalar un megaproyecto.

Una vez que se realizó la misma, detectaron irregularidades, como la falta de control en el número de veces que las personas expresaban su opinión y se hizo en pueblos sin relación con la termoeléctrica.

Derivado de esto, decidieron recolectar firmas, como indican los acuerdos de usos y costumbres, lo que determinó que los habitantes de Huexca se oponían a la termoeléctrica, pero este proceso no fue tomado en cuenta.

Castellanos denuncia, además, que se emplea el espacio como una sede de la Guardia Nacional, la cual resguarda el inmueble. De acuerdo con el folleto entregado por CFE “respetan los derechos humanos” de los habitantes, aunque los miembros del campamento denuncian que los elementos han amenazado a los activistas, han visto cómo les apuntan con metralletas, toman fotografías constantes y mantienen la vigilancia en contra de aquellos que se mantienen en resistencia.

En un plantón ubicado en Apatlaco, también en contra de la termoeléctrica, la Guardia Nacional (GN) llegó a desalojarlos el 23 de noviembre de 2020. Manteniendo en custodia la planta de tratamiento de agua de la localidad, que forma parte del complejo hidroeléctrico de Huexca.

Por esta razón, así como por el constante ir y venir de los convoyes blancos y elementos armados con las insignias GN, los integrantes del Frente de Pueblos insisten en considerar las instalaciones de la CFE como un cuartel de la Guardia Nacional.

Registro fotográfico Termoeléctrica Huexca

El proyecto va

La justificación de la CFE y de la administración federal para poner en operación el PIM es el costo de la infraestructura que ya fue abonado, mientras que en el caso específico de las instalaciones de Huexca afirma que se trata de una empresa mexicana, por lo que es una instalación nacional y en caso de no ser empleada “la planta se convertirá en chatarra”.

Aunque los costos no coinciden, mientras que en el informe que dan a las comunidades sobre la inversión de la Central es de 25 mil millones de pesos, la CFE, en la solicitud de información con número de oficio UT/SAIP/0146/21 afirma que se gastaron 587.22 millones de dólares solo entre 2017 y 2020 (equivalentes a 11 mil 562 millones de pesos tomando como base el promedio del precio del dólar en ese periodo). La Comisión omitió integrar el monto de la inversión desde 2012, año en que inició el proyecto.

Los miembros de Huexca en Resistencia, a su vez, denuncian que hubo corrupción en la implementación del proyecto y aunque la Central de Ciclo Combinado sea de una empresa mexicana, aunque la construcción de la misma entre 2012 y 2017 estuvo a cargo de Abengoa, una empresa española y el resto continúa administrado por empresas extranjeras.

Las organizaciones que se pronuncian en contra de que inicie la termoeléctrica han sido señaladas por el presidente en un mitin como “radicales de izquierda” y Castellanos apunta que fueron insultados.
Poco después de que esto sucediera Samir Flores Soberanes, uno de los líderes de la resistencia, fue asesinado el 20 de febrero de 2019, pero no es el único caso de agresión contra los opositores al PIM, de acuerdo con Castellanos y hasta el momento la muerte del activista sigue impune.

Aún después de la cancelación de otros megaproyectos, como es el caso del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en favor de la protección del medio ambiente, este sigue respaldado por la Presidencia.

Una vez inaugurada la planta requerirá del gas natural que transporta el Gasoducto Morelos, con lo que se completaría la operación total del PIM y con ello una nueva etapa, la de la implementación de industrias, que modificarían la forma de vida de los tres estados conectados.

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