Los sacerdotes jesuitas Javier Campos (78 años) y Joaquín Mora (80 años) fueron asesinados la tarde del 20 de junio dentro de la iglesia de Cerocahui, en la comunidad ubicada en la Sierra Tarahumara del estado de Chihuahua, ambos protegían a una persona que era perseguida, quien también murió, víctimas de los impactos de bala.

Otro sacerdote pudo salvar su vida y atestiguó el hecho. De acuerdo con la información de la Compañía de Jesús, personas armadas ingresaron al templo para llevarse los cuerpos de las tres personas que fueron asesinadas, por lo que la comunidad exige su devolución.

Los Jesuitas de México afirmaron a través de un comunicado que este no es un hecho aislado, sino que la Sierra Tarahumara sufre por la violencia, así como el olvido, que no ha permitido la resolución de las condiciones en la zona, donde cada día se perpetran homicidios.

En el texto emitido y replicado por otras instituciones católicas, como la agencia de noticias del Vaticano, lamentan las condiciones de inseguridad que se viven en México, con una “violencia imperante”, mientras que el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez señaló que esta avanza “ante la incapacidad e indiferencia de los gobiernos”.

El Prepósito Provincial de México manifestó su temor ante la situación que viven los miembros de la Compañía de Jesús, por lo que gestionan con las autoridades la seguridad del resto del equipo parroquial para que sean protegidos.

Luis Gerardo Moro Madrid, SJ, Prepósito Provincial de la Compañía de Jesús en México, llamó a las personas a unirse a la oración por los sacerdotes Campos y Mora, de igual manera anunciarán las acciones que se llevarán a cabo para exigir justicia por sus casos.

Las autoridades han identificado a un presunto culpable que continúa bajo búsqueda, quien, de acuerdo con ellos, dirige un grupo delictivo en la región. Se implementó un despliegue de integrantes del ejército y la Guardia Nacional en las comunidades cercanas de Cerocahui y Urique.

El gobierno de Chihuahua denominó a los sacerdotes “víctimas circunstanciales”, mientras la periodista Patricia Mayorga, que se centra en la cobertura de la región, afirmó durante una presentación que hay una escalada en el desplazamiento forzado de los habitantes de la Sierra Tarahumara, derivado del incremento de la violencia con el cambio de gobierno, que ocurrió en septiembre de 2021.