Un elemento de la Secretaria de la Marina (Semar) disparó en contra de dos de sus compañeros y una mujer civil el 19 de junio, en Mulegé, Baja California Sur. Las tres víctimas murieron tras el ataque, de acuerdo con el informe de la institución.

Esto ocurrió dentro de la Estación Naval de Avanzada, donde la persona presuntamente responsable habría sido detenido y puesto a disposición de las autoridades correspondientes. La Semar aseguró que colaborará en la investigación del caso, que afirmó, pertenecía a un hecho aislado.

En México los miembros de las Fuerzas Armadas, incluidos marinos, pueden ser juzgados por tribunales civiles si cometen delitos en contra de ciudadanos, sin embargo no se especificó qué tipo de autoridades procesarán el caso.

La institución insistió que “no toleran este tipo de acciones y reiteran la obligación de actuar en beneficio y en apoyo de la sociedad mexicana, para así cumplir con la misión de Servir a México”, en el comunicado emitido.

Durante este mes se suscitó otro desacuerdo dentro de la institución. El Almirante Rafael Ojeda, secretario de Semar, afirmó el 10 de junio que integrantes de su institución habrían robado uniformes y equipo militar que después vendieron a presuntos miembros de grupos del crimen organizado.

A pesar de identificar los casos la Secretaría admitió que sólo se daban de baja a los elementos identificados como presuntos culpables, sin ser detenidos ni presentarles cargos y Ojeda declaró “si quieren delinquir que lo hagan afuera, pero no adentro”, además resultaría complejo su privación de la libertad, por cuestiones jurídicas, lo que planteó como una de las razones principales para tomar esta decisión.

Los equipos son vendidos por internet sobre todo en mercados digitales en Estados Unidos, mientras que se utilizan con mayor frecuencia en zonas como Jalisco, Sinaloa, Michoacán o Tamaulipas, donde han podido asegurar algunos que son inspeccionados, de acuerdo con sus datos.

Algunos de ellos no cuentan con la protección completa que los uniformes de las fuerzas armadas tienen integradas, como las placas balísticas, que protegen a las personas que los portan, pero sí con la estética propia de las autoridades.