Por Eduardo Buendía

¿Qué haría con 4 millones de pesos para remodelar su casa o departamento? Fue una pregunta que nos hicimos mi colega Nayeli Meza Orozco y su servidor cuando escribíamos “El despacho millonario del auditor”, un texto publicado el lunes por ONEA México.

La primera que se nos venía a la mente era “comprar un departamento” y mire que hacerlo en la Ciudad de México -donde radicamos- adquirir una propiedad es, para nuestra generación, una oportunidad lejana.

Y es que David Colmenares, titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), sorprende por su frivolidad y falta de conciencia. En un país en el que 55.7 millones de personas viven en condición de pobreza, tiene el descaro de derrochar 4 millones 069 mil pesos del erario para remodelar la oficina en la que despacha con mueblería y acabados de lujo.

Pero, lo que asombra aún más es su falta de ética y principios en la manera de conducirse como servidor público, ya que después de la difusión de los montos y los contratos no le ha dado la cara a la sociedad. Tanto Meza como este investigador hemos insistido en que el funcionario responda.

Después de varias llamadas y mensajes de WhatsApp a la Dirección General de Relaciones Institucionales y Difusión y a Carlos Velasco -quien dirige dicho departamento- el silencio ha sido el factor común.

“De momento no, pero estoy al pendiente. En cuanto sepa algo con muchísimo gusto le informo”, dijo Velasco el 18 de octubre, día en que se publicó el reportaje, en una llamada telefónica.

¿En manos de quién estamos? El auditor superior es uno de los personajes clave para el combate a la corrupción en México, un país golpeado por estas malas prácticas de su clase política durante muchos gobiernos. ¿Qué mensaje nos lanza el hecho de que la cabeza de este organismo gaste millones de pesos para su beneficio personal?

Después de esta revelación algo está claro: debe ser llamado a rendir cuentas ante los mexicanos. No es la primera vez que Colmenares Páramo está envuelto en el escándalo, para muestra la auditoría de la que tuvo que retractarse por “errores” al hacer los cálculos de lo que costó la cancelación del Aeropuerto de Texcoco a inicios de este año.

Es medular que los funcionarios que están al frente de instituciones como la ASF, la Secretaría de la Función Pública, los órganos internos de control, contralorías o sus equivalentes dentro de las entidades públicas tengan trayectorias intachables y que no cedan a la presión de los gobiernos o de los lujos.

No se debe permitir esta clase de excesos que, por cierto, fueron prohibidos en la Ley Federal de Austeridad Republicana que entró en vigor en noviembre de 2019 y que fue impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Un mes después de que se publicó este lineamiento en el Diario Oficial de la Federación, la Auditoría firmó un contrato que superó los 3 millones de pesos para que la oficina de Colmenares tuviera regadera, calentador de agua eléctrico, una cocina equipada, puertas de cristal templado, además de un closet y dos guardas hechas de finas maderas, entre muchos otros artículos y amenidades.

En otro contrato se destinaron 528 mil pesos para una fachada de doble cristal para que el titular de la ASF no sufriera de cambios de clima ni del ruido. Cabe destacar que su despacho también cuenta con calefacción y aire acondicionado.

Este acto de corrupción que ahora está a la vista de todos debe de surtir un efecto en lo institucional. Los diputados de Morena (que son mayoría) y de los demás partidos deben hacer valer las facultades que tiene el Poder Legislativo para solicitarle a Colmenares una explicación, de no hacerlo, lo único que saldrá a relucir es la incongruencia.

Desde ONEA México, como una organización de la sociedad civil que tiene el propósito de fiscalizar al poder, exigimos que el aprovechamiento de recursos públicos para fines personales se acabe. Es por ello que estamos a favor de la transparencia y de la rendición de cuentas.

Acompañamos la visión del presidente de “acabar con la corrupción”. Aquí presentamos un ejemplo que debe ser investigado y sancionado de ser el caso.

Queda una última reflexión… ¿Cuándo dará la cara el señor Colmenares?