Diversos estudios de cartografía, geotecnia e ingeniería geológica demuestran que la alcaldía al oriente de la Ciudad de México enfrenta hundimiento y agrietamiento de terreno poniendo en riesgo las viviendas e integridad de sus habitantes


Por Eduardo Buendía y Nayeli Meza

En Tláhuac el piso tiembla todos los días. Los habitantes de la alcaldía ubicada al oriente de la Ciudad de México viven sobre la incertidumbre, ya que debajo de sus pies habita un monstruo silencioso que en cualquier momento puede devorarse sus casas.

Estudios de cartografía, geotecnia e ingeniería geológica realizados por la UNAM, el Centro de Evaluación del Riesgo Geológico (CERG) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) demuestran que en zonas específicas de Tláhuac ocurren fenómenos como el hundimiento y agrietamiento de terreno poniendo en riesgo la integridad de sus más de 361 mil habitantes.

Una de las colonias más expuestas a esto es Del Mar, donde aproximadamente hay localizadas 30 grietas. Y no solo eso, se tiene documentado que la situación de las viviendas en la zona se caracteriza por tener algún tipo de deterioro, hacinamiento y riesgo geológico. 

Arturo García, integrante de la organización Damnificados Unidos de la Ciudad de México, comenta que la problemática que viven los vecinos de Tláhuac -particularmente en la colonia Del Mar- no surgió con los sismos hace cuatro años, sino que tiene sus orígenes desde mucho antes consecuencia del abandono sistemático a las alcaldías periféricas de la capital del país.

El residente de la comunidad asegura que es imperante que se inviertan recursos para arreglar el suelo que pisan y donde viven desde hace décadas porque “de nada sirve tener casas nuevas si las calles están partidas, con grietas o con socavones”.

Los argumentos de García están respaldados en los “Estudios geotécnicos y geológicos para la recuperación urbana en Tláhuac” elaborados por Silvia García Benítez, investigadora del Instituto Ingeniería de la UNAM.

En el documento se establece que los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017 evidenciaron entornos de la alcaldía en importante riesgo. A través de los estudios se logró establecer la correlación entre factores geotécnicos y geológicos, además del peligro de las instalaciones y estructuras civiles.

Debido a que el agrietamiento no se puede subsanar, pero sí se puede mitigar el riesgo, la investigadora de la UNAM planteó que una forma de hacerlo era mediante el mejoramiento de la red sanitaria, hidráulica, banquetas y pavimento. Sin embargo, la realidad actualmnete dista mucho de las expectativas.

“Todos los que han venido a revisar han dicho que está mal. Este es el verdadero riesgo que se debe evitar, pero el gobierno de esta ciudad parece que no lo ha entendido”, dice García, mientras camina y muestra una grietas identificadas en la colonia Del Mar.

La reparación de las calles, viviendas y el entorno social de la comunidad es la mayor demanda central de Damnificados Unidos, organización que se creó poco después del 19S y que desde entonces lucha por una reconstrucción digna, segura y con fondos públicos.

Sin buscarlo, Arturo García se convirtió en una pieza fundamental para el colectivo y sus integrantes. A lo largo de cuatro años ha mantenido intacto el compromiso de ayudar a que sus familiares, amigos y conocidos regresen a casa, aunque lograrlo no es sencillo.

“La lucha por ganar derechos -como el de una vivienda digna- es muy desgastante, pero no podemos dejar así a los vecinos. Al gobierno no le gusta la crítica, pero nosotros también proponemos cómo lograr una reparación integral. Ahí vamos y esperamos que no tengamos que esperar otro año. Qué bueno que en muchos lados de la Ciudad de México no estén así, pero ¿por qué nosotros sí debemos vivir así?”.