En su Tercer Informe de Gobierno, el Ejecutivo federal no mostró sus resultados de medición de la pobreza extrema, ni su metodología y descarta la información del Coneval


Por Patricia San Juan

El discurso de “los otros datos” por parte de la Presidencia de la República alcanzó al Tercer Informe de Gobierno entregado al Congreso, al no incluir las conclusiones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) sobre la pobreza en el periodo 2018-2020.

El Gobierno federal omitió presentar cifras sobre pobreza extrema en el periodo transcurrido de la actual gestión ya que asegura que el Consejo se encuentra modificando la metodología para medir esta problemática y que puede ser comparada en el apartado de “Indicadores de los programas derivados del plan nacional de desarrollo 2019-2024”.

Por su parte el Coneval aclaró que desde 2018 se han realizado adecuaciones a los elementos para la “medición multidimencional” del indicador, por lo que no es posible compararlo de manera directa con los años anteriores. La aplicación de la nueva metodología se utilizó en el periodo 2018-2020 y continuará su uso.

En semanas recientes, dicha institución publicó que en 2018 un 7 por ciento de la población mexicana vivía en condición de pobreza extrema -equivalente a 8.7 millones de personas-; mientras que para 2020 este indicador se elevó a 8.5 por ciento y afectó a 10.8 millones de mexicanos de acuerdo con su informe Medición de Pobreza 2020.

En su conferencia de prensa del 6 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador no aceptó los datos emitidos por el Coneval, apuntó que tiene “otros datos”.

“La gente está recibiendo más. Aun con la pandemia, la gente tiene para su consumo básico, y algo más importante, no han perdido la fe”, expuso el mandatario.

Remarcó también que en las mediciones no se toma en cuenta lo que su gobierno destina para apoyar a los mexicanos y agregó que durante su administración no se ha devaluado la moneda e incrementó el salario mínimo.

Fenómeno complejo y relevante de medir

La medición de la pobreza por instituciones independientes, como el Coneval, retoma no solo los ingresos, también las características de estos, además de la vivienda, escolaridad, acceso a la salud, a servicios y se realiza sin importar el gobernante en turno, asegura Gonzalo Hernández Licona, quien fue titular del Consejo entre 2005 y 2018.

“La importancia de medir un fenómeno tan complejo y relevante como la pobreza en México es para tratar de decir si el trabajo de los gobiernos está funcionando o no”, menciona en entrevista con ONEA México.

Dentro de sus resultados, el Consejo explica que estos datos podrían utilizarse como una guía para la implementación de políticas públicas.

Una de las metas establecidas en el informe de gobierno es el combate total de la condición de pobreza extrema para 2024. “En un sexenio no se puede abatir la pobreza a cero”, recalca Hernández Licona.

El extitular del Coneval agrega que es menos alcanzable este objetivo si no se retoman las acciones efectivas de las administraciones anteriores.

Para el doctor en Economía las estrategias más importantes para revertir la pobreza en México son la generación de empleos y el crecimiento económico, estas variables deben combinarse con “una política social que complemente a la política económica y que a la gente con mayor pobreza le puedan ayudar con algunas herramientas,como apoyos económicos o apoyos de servicios”. Mediante esos mecanismos, enfatiza, será más sencillo lograr la movilidad social.

Los otros datos

En México 74 de cada 100 personas que nacieron en el estrato económico más bajo no logran superar la condición de pobreza, de acuerdo con los datos del Informe de Movilidad Social 2019 del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

A esa situación se suma el contexto de pandemia y sus efectos negativos en la economía de la población, lo que provocó que se profundizara este fenómeno.

Los datos del Coneval muestran que en 2018 había 51.9 millones de personas en pobreza moderada o extrema, para 2020 la cifra aumentó a 55.7 millones y una de las causas principales fue la suspensión masiva de actividades económicas derivada de la emergencia sanitaria global. 

Por su parte, el Inegi dio a conocer que 13 millones de personas perdieron su empleo en 2020 y fue hasta abril de 2021 cuando el 95 por ciento pudo integrarse de nueva cuenta al mercado laboral.

Las afectaciones con respecto al trabajo fueron más profundas en la población de mujeres en la región de América Latina y el Caribe ya que en 2020 se registró una ocupación del 46 por ciento, mientras que en 2019 este indicador se encontraba en 52 por ciento, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).