Las personas migrantes son una parte muy importante para las naciones emergentes, por esa razón expertos recomiendan desmontar los obstáculos que no les permiten establecerse en países como México y ver en la movilidad social una oportunidad de desarrollo económico


Unidad de Investigación

La inclusión de la población migrante en la sociedad mexicana tiene el potencial de generar un importante impulso económico para el país.

En su informe más reciente, el colectivo México, ¿cómo vamos? y otras asociaciones abordaron la importancia de abrir la puerta a la población en contextos de movilidad y realizar las modificaciones legislativas necesarias para mejorar las políticas migratorias nacionales.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la contribución de las personas migrantes en economías emergentes, como México, promedia un 7 por ciento del Producto Interno Bruto.

Además, este sector poblacional obtuvo el 96.5 por ciento de las patentes otorgadas por el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) entre 2019 y 2020. En términos de desarrollo empresarial, han generado el 31 por ciento de las compañías tecnológicas de la Ciudad de México.

Sobre el tema, el economista estadounidense Michael Clemens asegura que relajar mínimamente las barreras de migración implicaría un mayor crecimiento económico para el Estado, que aplicar políticas más laxas en los flujos de comercio y capitales.

“México ha desaprovechado convertirse en un país receptor de migrantes debido, principalmente, a leyes y regulaciones concebidas en la época análoga del mundo, cuando las interacciones eran mínimas”, se lee en el informe “Inmigración en México, más apertura menos barreras”.

Entre las disposiciones que representan un obstáculo para la inmigración en el país se encuentran el artículo séptimo de la Ley Federal del Trabajo, que limita la participación de las personas extranjeras en el mercado laboral mexicano a un 10 por ciento por empresa.

En el mismo sentido, critican los supuestos establecidos en el Reglamento de la Ley de Migración para la obtención de visas de residencia temporal, pues facilita su expedición a personas provenientes de países de alto nivel adquisitivo, ignorando la multiplicidad de realidades del resto de la población migrante.

Dichas disposiciones han generado que los residentes permanentes o temporales en el territorio nacional provengan mayormente de economías desarrolladas, mientras que los visitantes fronterizos y las personas refugiadas proceden de países en vías de desarrollo.

Materializar la innovación y la generación de empleos y riqueza a partir de los movimientos de las personas requerirá de cambios normativos, reformas legislativas y la maximización de la estructura migratoria actual, aunado a la promoción de una cultura incluyente.

De esta manera, deberá transitarse a un sistema de integración migratoria, donde el bienestar económico y social de este grupo vulnerable se encuentre al centro de las políticas públicas del Estado.