Costos adicionales por traslado, una mayor demanda del mercado negro y daños a la salud por uso de leña, son algunas de las consecuencias que puede originar el control de precios


Nayeli Meza Orozco  

El conflicto del gas LP vive una tensa calma. A pesar de que el Gobierno de México llegó a un acuerdo con las principales agrupaciones del sector, el riesgo de que ocurran nuevos paros de comisionistas está latente.

La fijación de topes a los precios en la venta de gas licuado de petróleo (LP) generó inconformidad en el gremio gasero, ya que la nueva metodología aprobada por la Comisión Reguladora de Energía (CRE) establece tarifas máximas semanales acorde con los costos asociados a cada región. La propuesta entró en vigor el 1 de agosto una vez que fue publicada en el Diario Oficial de la Federación.

La Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado y Empresas Conexas (Amexgas) estima que 28 millones de familias consumen este combustible en el territorio nacional.

Con la medida, el presidente Andrés Manuel López Obrador busca bajar las tarifas que subieron de forma desmedida. En los últimos meses el combustible se ha ubicado dentro de los productos con mayores alzas en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC); durante julio, registró un incremento de 5.77 por ciento, reveló Inegi en su último informe.

Si bien la fijación de precios pretende que los ciudadanos de a pie paguen menos por el gas LP, líderes de la iniciativa privada advierten de riesgos para el bolsillo de los consumidores, en especial, por las decisiones que tomen las empresas en el corto plazo.

1. Costo adicional

Si el abasto deja de ser suficiente en algunas regiones porque los distribuidores no pueden trasladarlo a causa del tope de precios fijado por el gobierno, el consumidor gastará hasta tres veces más por ir a buscar el producto a otro lugar.

“No sirve de mucho tener un precio bajo en el mercado si el abasto de gas LP no es suficiente”, dijo Carlos Serrano Farrera, presidente ejecutivo de Amexgas.

2. Mayor demanda del mercado negro

Al no acudir el distribuidor, las personas recurrirán al mercado informal para conseguir el gas LP, lo cual incentivará una actividad irregular en esa región.

“Cuando se alteran de manera artificial los precios en el mercado, como en el caso de gas LP, esto afecta la oferta y demanda generando escasez y mercado negro”, manifestó José Medina Mora, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), respecto al tope en el precio.

3. Daño a la salud por quema de leña

En México, cerca de cinco millones de familias ocupan leña como combustible, lo que equivale a aproximadamente 25 millones de personas que respiran monóxido de carbono en espacios cerrados, según Amexgas.

“Si la cadena de distribución de gas LP se ve afectada, eventualmente en los hogares se utilizará leña por ser más fácil de adquirir y esto terminará por afectar su salud”, aseguró Carlos Serrano Farrera.

El Inegi ubica a las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas entre las 10 primeras causas de defunción en México.