Por Eduardo Buendía

Hasta la tarde de ayer, 235 mil 507 mexicanos habían perdido la vida a causa del COVID-19, según las cifras del Gobierno federal.

En 24 horas se superaron los 12 mil nuevos contagios, un número que eriza la piel al recordar uno de los peores momentos de la pesadilla colectiva en la que se convirtió la pandemia a inicios de 2021.

A pesar del incremento en el número de casos, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró hoy que en agosto millones de estudiantes volverán a las aulas, aun cuando no se cuentan con mecanismos suficientes para garantizar la seguridad de alumnos y docentes.

El regreso a clases presenciales llegará en medio de la tercera ola de contagios instalada en el país, de acuerdo con lo que la propia administración ha informado.

“No vamos a tener para entonces problemas de contagios que puedan poner en riesgo a los niños, jóvenes, maestros y maestras y al personal educativo porque está demostrado que la pandemia afecta a las personas mayores”, dijo el presidente durante su mañanera.

Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, y el propio presidente deben reflexionar en los errores que cometieron y que arrastran a la fecha, cosas tan simples como la falta del uso del cubrebocas y el mensaje a la sociedad de que no baje la guardia, en vez de impulsar un regreso a clases que podría poner en riesgo a la comunidad estudiantil y docente.

Además de que el mandatario no predicó con el ejemplo de colocarse un cubrebocas desde el día uno que llegó la pandemia, las autoridades de Salud no fueron capaces de prever el escenario tan catastrófico para México.

El número de defunciones no es el mismo que a inicios de año, por el avance de la vacunación en la población mayor de 18 años, pero una de las lecciones que dejó la enfermedad en meses pasados es que no deben confiarse, ya que el virus sigue presente y las nuevas cepas que llegaron al país.

El discurso político de las mañanas debe enfocarse de nueva cuenta en la prevención, en un llamado enérgico a seguirnos cuidando, en aras de no tener que volver al confinamiento y a la suspensión de actividades elementales que son el sustento de millones de familias.

Sin embargo, las mañaneras se centran en temas frívolos en un momento tan complicado. López Obrador prefiere imponer su “verdad” sobre la realidad del país al intentar exhibir a la prensa con su “quién es quién en las mentiras” o hablar de su sucesión a dos años y medio de la elección, mientras algunas salas de los hospitales que atienden a pacientes con COVID-19 se empiezan a llenar otra vez.

Presidente, no minimice los estragos de la pandemia, no diga que se “domó” cuando México ocupa los primeros lugares en el mundo con mayor número de decesos. Tiene una nueva oportunidad para cambiar las cosas y hacer lo que no hizo bien usted y sus colaboradores. “Es de sabios cambiar de opinión”.