Por Patricia San Juan

Han desaparecido 12 mil 662 personas oficialmente en Jalisco desde marzo de 1964 hasta hoy. Es el estado con más desaparecidos, uno de los que registran más fosas clandestinas, sin embargo parece que la crisis es evidente para toda la ciudadanía excepto para el gobernador, Enrique Alfaro y el gobierno federal, que no le presta la suficiente atención a las demandas de sus habitantes.

El viernes 7 de mayo se denunció que un comando armado llegó al hogar de los hermanos Ana Karen de 24 años, José Alberto de 29 y Luis Ángel González Moreno que tenía 32 años, se los llevaron por la noche y la comunidad universitaria, compañeros de José Alberto, fueron los que más rápido dieron a conocer el mensaje.

Al día siguiente, el 8 de mayo, los alumnos de distintas carreras de la universidad pública más importante de Jalisco compartían la información sobre su compañero y sus hermanos, mientras que Alfaro celebraba los eventos de box y futbol que coincidieron con el hecho.

La madrugada del 10 de mayo, a 60 kilómetros de la casa de los jóvenes, se localizaron tres cuerpos que coincidían con las descripciones de los mismos, en San Cristóbal de la Barranca y la Federación de Estudiantes Universitarios afirmó que se trataba de ellos.

Su desaparición y su muerte coinciden con la historia de Javier Salomón Aceves, Jesús Daniel Díaz García y Marco Francisco García Avalos, estudiantes de cine en la Universidad de Medios Audiovisuales en Guadalajara, desaparecidos mientras filmaban un material y sobre los que las autoridades aseguraron que sus cuerpos fueron desintegrados en ácido.

En Jalisco se hace una labor importante para encontrar a los desaparecidos y no me refiero a la que se realiza desde el estado, que es insuficiente y tardía, sino a los colectivos de madres de desaparecidos, los mismos familiares en localizaciones independientes y las organizaciones de la sociedad civil que trabajan cada día para hacer posible la reunión de seres queridos.

Este 11 de mayo aproximadamente 10 mil personas se reunieron para exigir justicia para las personas desaparecidas, en especial para los hermanos González Moreno, con una manifestación histórica que culminó en la Glorieta de las y los desaparecidos, sin embargo la prensa nacional lo abordó muy poco, para distintos medios de gran tiraje que la crisis continúe en aumento es algo que pasa desapercibido.

A nivel nacional no se debe ignorar el dicho de los manifestantes, Jalisco se convierte en la fosa más grande de México, una que parece que nadie quiere abrir para hacer una búsqueda minuciosa y las autoridades deben estar a la altura de las demandas colectivas.

Las familias de personas desaparecidas requieren un sistema que las proteja, no que las rechace y una sociedad que abrace sus demandas y deje atrás los prejuicios. Necesitan que las búsquedas sean efectivas y que las acciones no queden en promesas lejanas, que suenan bien en las campañas pero no se ponen en práctica.

Adendum:

Una vez que abordamos manifestaciones históricas que son protagonizadas por universitarios, es necesario hablar, aunque sea un poco, de la crisis que se vive en Colombia.

El presidente Iván Duque insiste en aumentar las acciones violatorias a los derechos humanos. La Defensoría del Pueblo registró 42 muertos y aproximadamente 170 personas desaparecidas por demostrar su descontento con las medidas del gobierno, no sólo por la reforma tributaria, que fue la que estalló el conflicto, sino aquellas que han mantenido a la población sometida y provoca que cientos de colombianos se enfrenten a la pobreza y pobreza extrema.

Colombia requiere un cambio profundo, como primer paso un gobierno que escuche las demandas populares y no asesine a aquellos que tienen una mirada distinta.

Los manifestantes y los ciudadanos que los apoyan como pueden, en cualquier punto de su país y cualquier manera, desde protegerlos hasta grabar y transmitir en vivo las protestas, son la representación de la valentía y el coraje. ¡Fuerza Colombia!