Por Patricia San Juan

No es poca cosa que el presidente señale a una organización de la sociedad civil y la ponga en el banquillo de los acusados por aparecer como denunciante dentro de un documento del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Es necesario mencionar que la organización atacada es Artículo 19, que ha hecho mucho más trabajo que cualquier dependencia federal para defender a la prensa desde su oficina en México. Ellos acompañan hasta donde los periodistas y sus familias aceptan.

Han sido parte de la defensa de Lydia Cacho, a quien el gobierno mexicano tuvo que pedir perdón, acompañaron a Anabel Hernández, denunciaron el caso de Rubén Espinoza, fotoperiodista veracruzano asesinado en Ciudad de México, así como las historias de Miroslava Breach, Javier Valdez y la larga e hiriente lista de periodistas que han sido víctimas de homicidios, que desde el año 2000 hasta diciembre de 2020 suman 137.

Su labor se expande mucho más. Artículo 19 imparte cursos, pláticas a futuros periodistas o periodistas en labores y capacita a personas de todo el país para que estén listas ante situaciones difíciles, también los escucha y se pone en contacto, como he sido testigo con casos de amigos, conocidos y compañeros que lo han pasado mal en esta profesión. Incluso la organización alguna vez defendió a quien hoy más la ataca: Sanjuana Martínez.

Artículo 19, el que pareciera el nuevo enemigo a ojos del presidente, sí está apoyado por el extranjero. Pero eso no es un secreto, ni siquiera es un secreto a voces, la organización es de origen británico, se fundó en 1987 en Londres y la Oficina de México y Centroamérica abrió sus puertas en 2006. Para saber esto no se necesita ser una experta investigadora, ni una espía, sólo falta abrir su página de internet.

Si queremos saber quiénes contribuyen económicamente con la organización también es muy fácil, no es el hilo negro descubierto por el presidente. Se puede entrar a su sitio en la sección de transparencia donde no sólo aparecen organismos estadounidenses, también suizos, alemanes, así como fundaciones y las embajadas de distintas naciones del continente europeo.

Muchas de ellas con una mirada hacia el desarrollo de los países, la implementación de los derechos humanos y sí, también está en la lista el Departamento de Estado, quien retomó en su informe anual los datos del reportaje de Aristegui Noticias, Signa Lab y Artículo 19 sobre el caso Notimex.

Este no es el primer reporte anual de las condiciones en México y otras naciones que se emite por parte del gobierno del país vecino del norte, es un ejercicio que se realiza desde antes que llegara el presidente López Obrador a la silla que hoy ocupa y que ha servido como un mecanismo de denuncia internacional de los abusos de las autoridades en diversos campos de los Derechos Humanos.

Con toda esta explicación quisiera dejar en claro que Artículo 19 no pertenece al “movimiento conservador que está en contra” del presidente y su equipo. Defiende a periodistas como lo hizo en los sexenios pasados y continúa su labor en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, en donde cerca del 50 por ciento de los ataques y amenazas contra comunicadores son proferidos por servidores públicos.

Si ellos defienden a nuestros compañeros, amigos, maestros y a los periodistas que trabajan cada día en este país tan difícil para ejercer el periodismo este es un buen momento para defenderlos.

Me gustaría que este gobierno hubiera dejado el blanco y negro para las campañas, que en su ejercicio en el poder pudiera ver los matices de la realidad mexicana, compleja, imperfecta y que no se trata de ataques directos contra el presidente y su equipo sino la denuncia de que hay cosas que continúan mal y que se pueden mejorar para tener un país en el que nos sintamos seguras y seguros de ser quienes somos y ejercer nuestras profesiones u oficios.

Una tarea compleja y que no esperábamos que la concluyera el presidente actual, sino que la empezara.