#AltoContraste – Hablemos un poco de Salgado Macedonio | ONEA

Por Salvador Vega

Y sólo un poco esta vez…

Porque en un país de contradicciones, mientras se enjuicia a un exgobernador acusado de torturar a una periodista –quien lo denunció por tejer redes de trata y pornografía infantil– al mismo tiempo el partido en el poder abraza e impulsa a un político acusado de violación a un cargo similar.

Hablaremos poco de Félix Salgado Macedonio porque de lo que de verdad deberíamos estar hablando es de la víctimas en este país; de la calidad del proceso de justicia y atención que están recibiendo, así como la expansión de la violencia de género en México.

Para comprender el fenómeno de indignación colectiva, impunidad sostenida; la complicidad sistemática y la absurda defensa que enmarca este caso en la actualidad, de quien menos tenemos que hablar es del senador con licencia, pero sí de todos los factores a su alrededor que influyen para que esto siga ocurriendo.

Una defensa sistemática que –justo como el famoso spot de las escaleras– cae desde la cúspide del poder en nuestro país, y baja hacia la dirigencia nacional de Morena, las instancias de procuración de justicia estatales e impacta en la base social, alimentando la desigualdad y los elevados niveles de impunidad en casos como éstos.

Y es que más allá de que las imputaciones representen un “boicot feminista” o una conspiración para minar las aspiraciones políticas del flamante representante de la Cuarta Transformación, el núcleo de las acusaciones contra Salgado se dieron años atras. Lo persiguen desde antes de la conformación del partido en el que milita el día de hoy.

En por ello que se deben analizar a la luz de los hechos las terribles consecuencias políticas y sociales que está trayendo consigo su silencio y el orquestado intento para su posicionamiento en el mapa electoral de 2021.

Comencemos por quienes defienden sus intenciones de llegar a la máxima silla del estado de Guerrero: los integrantes de Morena… o al menos la porción que decidió que apoyar a Félix Salgado Macedonio para la contienda del próximo 6 de junio tiene más importancia que un procedimiento interno, amplio y transparente, que promueva la investigación a fondo de las diversas acusaciones que pesan sobre el virtual candidato a la contienda.

“Denuncias puede haber muchas, pero tú no te puedes convertir en un juzgador, tienes que dejar que la autoridad correspondiente decida en la materia, sino imagínate, esto se volvería una guerra de denuncias”, fue parte de la respuesta que el dirigente nacional del partido guinda, Mario Delgado, atinó a decir el 31 de enero pasado para ratificar los resultados de la encuesta que arrojó como precandidato al otrora presidente municipal de Acapulco.

Y es que el problema con el razonamiento de Delgado Carrillo es el demérito a las imputaciones y la justificación de que se trata de una campaña para desprestigiarlo. Además de que refuerza una vez más la cultura machista que encuentra refugios para seguir lastimando la integridad de las mujeres.

Analicemos esta realidad a la luz de las cifras más recientes del propio Gobierno. Durante el 2020, el Secretariado Ejecutivo Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportó una caída del 4.5% de los casos de presuntos delitos de violación cometidos en México. Una disminución que va de 17 mil 330 reportes de enero a diciembre de 2019, a 16 mil 543 durante el mismo periodo de 2020 (350 de los cuales se concentraron en el estado de Guerrero).

Sin embargo, en el mismo reporte destacó el crecimiento abrumador en cuanto a presuntos delitos de violencia de género en todas sus modalidades: 27.4% que significa un incremento de 870 casos de un año a otro. De igual forma, para el caso de violencia familiar, se dio otro crecimiento, esta vez del 4.7% a escala nacional.

La disparidad de la tipificación en casos de violencia contra las mujeres se ejemplifica también a través de otro delito: el registro de feminicidios.

En esta área, durante 2020 se reportaron 940 reportes de este delito, que contrastan contra los 2 mil 783 casos que quedaron enmarcados de forma genérica como homicidio doloso. Poniendo el ojo de nueva cuenta en el estado que Salgado Macedonio pretende gobernar, el año pasado se registraron 153 asesinatos de mujeres en Guerrero, de los cuales 141 fueron tipificados como homicidios dolosos y únicamente 12 como feminicidios.

Apenas el 7% en una de las 10 entidades más peligrosas para las mujeres en nuestro país.

¿Asunto partidista?

Al 8 de enero de este año, el presidente López Obrador atenuó las acusaciones contra Félix Salgado, asegurando que se trataban de un “asunto partidista y también producto de la temporada”.

“Hay ahora una competencia en algunos estados, porque vienen elecciones. Entonces todo esto genera polémicas, acusaciones, pero es algo que es producto de la temporada”, añadió.

El tono en el que el titular del Ejecutivo se refirió al tema del aspirante a la gubernatura, sintetizó otro de los problemas más dolorosos para éste y prácticamente todos los casos de la violencia de género en México: la anulación de las víctimas, la negación del daño y la complicidad.

Porque mientras a las víctimas se les relega, se les hace responsables de demostrar sus pruebas y se les deja sin un correcto acompañamiento que garantice el respeto a sus derechos humanos para evitar su revictimización, los casos de violencia de género se pretenden ocultar tras el discurso político.

Mujeres cuya palabra se pone en duda para privilegiar, lavarle la cara y mantener los intereses de un funcionario que en 2019 suscribió –entre otros tantos proyectos– adiciones a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. El representante de un partido en cuya declaración de principios, inciso 8, se compromete a luchar “contra la violencia de las mujeres en cualquier forma”.

El mismo partido cuya Comisión Nacional de Honor y Justicia mantiene el proceso de investigación abierto contra el aspirante a gobernador. Investigación de la que trascendió el rechazo al primer recurso impuesto por una de las víctimas, y que amenaza con dividir al partido en pleno año electoral.

Un año en el que iniciativas como la 3de3 vs la violencia de género, campañas digitales como #NingúnAgresorEnElPoder y #UnVioladorNoSeráGobernador, o cartas suscritas por diversas personalidades (hombres y mujeres) se suman a una exigencia para detener la postulación de un perfil que representaría un retroceso en la lucha contra la violencia de género en México.

En fin…

Por eso no es tan importante hablar como tal de Salgado Macedonio, sino de las consecuencias en lo inmediato que trae consigo su postulación: la permanencia de un sistema político que privilegia el machismo y la complicidad sobre los intereses ciudadanos, o la búsqueda de una sociedad menos desigual. En donde la congruencia, la justicia y la reparación del daño estén garantizadas para las incontables víctimas de este país.