Desde el catalejo – Merecemos rodar con tranquilidad | ONEA

Por Patricia San Juan

Aunque la exposición más lógica a la que se enfrentarían en estos tiempos los ciudadanos es al virus que tiene a muchos en casa, los ciclistas desafían a monstruos de más de dos toneladas.

Automóviles que sus conductores no se fijan al acelerar e interrumpen el paso de la ciclovía, camionetas que entran a los carriles exclusivos de metrobús, camiones con o sin carga que van a toda velocidad en avenidas a media mañana. Los ciclistas arriesgan la vida, algunos la han perdido y lo cierto es que se les escucha poco.

Con el avance de la pandemia cada vez más oficinistas, cocineras, obreros, toman su bicicleta para evitar los contagios en el transporte público, por ello la posibilidad de que se susciten atropellos aumenta poco a poco.

Aunque los más vulnerables aún son aquellos que hacen la mayor parte de su jornada en bici o en moto. Repartidores de aplicaciones o de sus propios negocios y mensajeras, que cruzan grandes trechos de la ciudad para llevar comidas, cajas, documentos, evitan que otros se expongan al contagio, pero ellos mismo están en constante peligro.

Las muertes de los ciclistas (motociclistas y peatones) empezaron antes de la pandemia, por ello se conformó en el año 2018 el colectivo #NiUnRepartidorMenos, tras la muerte de José Manuel Matías. Ellos buscan cambiar el panorama para los trabajadores sobre dos ruedas pero también para aquellos que son más vulnerables en la ciudad.

Saúl Gómez, quien forma parte del movimiento, dio una entrevista a este espacio para abordar cómo el colectivo -político pero apartidista- ha hecho lo posible con otros activistas para que se respeten y se den a conocer los derechos de quienes trabajan y se transportan por la ciudad en bicicleta, a pie o en moto.

Para ellos es evidente que ni a las aplicaciones para las que trabajan, las autoridades, ni a los automovilistas les preocupa protegerlos. Las apps los abandonan, en algunas les brindan un seguro que, en caso de requerir intervenciones quirúrgicas deben de pagarlas ellos y después la empresa podría hacerse cargo, aún a sabiendas de que los colaboradores que hacen las entregas no cuentan con un sueldo que les permita hacer grandes pagos.

Aunque han exigido en diferentes ocasiones que se les escuche y respete sus derechos, las autoridades han dejado pasar el tiempo. Tras el atropellamiento de Mario Trejo, quien perdió su pierna, víctima de un camión de pasajeros de la empresa COPESI, el cuál ya había atropellado un año antes a Patricia Sánchez, quien murió después del accidente, decidieron dejar el activismo “diplomático” para pasar a las exigencias.

Después de 16 protestas en las que se cerraron calles, avenidas, pasos del metrobús y se demandó que se les diera audiencia a los activistas por los derechos de los ciclistas, Andrés Lajous, secretario de Movilidad de la Ciudad de México, aceptó iniciar un diálogo que para Saúl Gómez parece a modo. Algunos aliados de la administración aplauden al secretario y supuestos activistas amenazan de muerte a críticos, mientras que a las víctimas y sus familiares no se les escucha.

Aunque la propia Secretaría de Movilidad (SEMOVI) ya presentó un plan de protección a ciclistas en enero, este no cubre las necesidades básicas, asegura Gómez, pues sus propuestas son a futuro. Para cambiar el reglamento y reformar la Ley de Movilidad se necesita legislar y ese es un proceso largo, que llevará el Congreso de la Ciudad de México y mientras tanto el número de víctimas seguirá creciendo.

La información recolectada por #NiUnRepartidorMenos muestra que sólo en el mes pasado 13 peatones murieron, además de 4 ciclistas, 16 motociclistas y 4 automovilistas, uno de los periodos más mortales para la capital y va comenzando el año.

Los automovilistas que dañan a los ciudadanos en las calles continúan impunes. A muchos les parece bien estacionarse sobre la ciclovía, rebasar por los carriles prohibidos, pero lo más grave es que después de atropellar a un ciclista se retiran del lugar y lo dejan a su suerte.

Saúl Gómez también dejó claro que no existe un protocolo que los proteja una vez que son víctimas. Los policías alteran las escenas, mueven las pertenencias, en algunos casos ellos mismos son quienes roban carteras o lo hacen las personas que se acercan a “ayudar”.

Cuando llegan los peritos a la escena, como narra quien ha sido repartidor por cuatro años, no encuentran la correlación de los hechos porque la escena no fue preservada con tal de dar prioridad al paso del tránsito. Así pasó cuando atropellaron a Carlos Rivera, no se respetó su cuerpo y no se contactó a su familia a tiempo.

Aunque para los activistas estas violaciones a los procesos y a sus derechos son el día a día, para las autoridades, como Javier Berain de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), estos son hechos aislados que no representan algo significativo para sus estadísticas, de acuerdo a lo que les mencionó en una de las reuniones a las que han acudido.

Como ciudadanos, en el lugar que nos encontremos, debemos recordar que los ciclistas y los peatones tienen prioridad, que el automovilista debe fijarse para protegerlos no sólo a ellos, sino también a los motociclistas.

Mientras tanto las autoridades deben hacer lo posible por protegerlos y hacerlo pronto, con acciones que tengan evidentes resultados positivos. Esto no sólo en Ciudad de México, sino en todo el país, pues la bicicleta es para trabajar, transportarnos, hacer ejercicio o divertirnos.

En otras ciudades del mundo la bicicleta ya es uno de los transportes más usados, como en Amsterdam. París busca aumentar las vías para dar seguridad a quienes van en dos ruedas, en ciudades de España se ponen multas a quienes no respeten la distancia auto-bicicleta, que a pesar de que en CDMX es de 1.5 metros -por ejemplo-, aún queda mucho por hacer para que los automovilistas respeten los espacios exclusivos de bicicletas.

Este transporte, generalmente personal, no sólo ayuda a mejorar la velocidad de llegada en tramos cortos a quienes la usan, también es un ejercicio completo y que no contamina, una opción excelente para muchos.

Si eres automovilista, no olvides respetar los derechos de todos los que circulan alrededor de ti y si haces daño a alguien hazte responsable de tus acciones.

Mientras que si eres usuario de aplicaciones recuerda respetar a la persona que lleva tu pedido, lo básico es que no la maltrates y considera que ellos hacen todo ese trayecto que tú te quieres ahorrar. Su camino es peligroso, las aplicaciones para las que trabajan no siempre los protegen, pueden ser víctimas de la delincuencia o ser acosadas.

Sé amable, considerado y siempre que te sea posible dales propinas en efectivo para que puedan disponer del dinero que reciben cuando ellos decidan.

Por último, Saúl Gomez hace un par de recordatorios: a las empresas de entrega, que ellas dependen de los repartidores para lograr su cometido, por lo que los deberían respetar y al gobierno, que los ciclistas también votan, por lo que si sólo les importan como votantes deberían recordar tratarles mejor y no enviarles granaderos ni aplazar los diálogos.

Posdata: Las víctimas como Mario, Patricia, Carlos, Yair, Alexia o Emilio merecen justicia, que no se necesite poner en este país ni una bici blanca más.