Desde el catalejo – Pronóstico reservado en la relación México-EUA | ONEA

Por Patricia San Juan

El tormentosos gobierno de Donald Trump terminó, tan revuelto como empezó: con una ciudadanía más dividida, con una sociedad civil que parece más movilizada y dispuesta a cambiar, desde todos los ángulos

El fenómeno que propició la campaña de Hillary Clinton, con un voto que rechazaba a Trump pero también al conservadurismo de los Clinton se pudo dejar a un lado y el voto por Biden y Harris fue el más amplio de los últimos años, aún mayor al número de votos que recibió Barack Obama. Este cambio en el país vecino puede representar, también, un cambio para México.

Nos queda claro, Estados Unidos toma decisiones sobre nuestra nación, en conjunto o de manera unilateral, pacta, rechaza, analiza, observa a sus vecinos del sur y aquel que algunos denominaron su “patio trasero” es uno de los puntos más importantes.

La relación con Trump de López Obrador fue extrañamente cordial, dos presidentes que no se guardan sus opiniones de nadie hablaban bien el uno y del otro. Trump llegó a denominar al mandatario mexicano como un amigo y lo felicitó por decisiones como la interrupción de los flujos migratorios.

Mientras que la relación con Biden no queda tan clara, la visita de Andrés Manuel a la capital estadounidense no incluyó un acercamiento al ahora nuevo mandatario, aunque ya pintaba alto en las encuestas y la felicitación protocolaria no llegó hasta muy tarde.

La verdad es que la relación de México-Estados Unidos no anda muy bien últimamente. Las acciones de la Fiscalía General de la República (FGR) ante el caso Cienfuegos han tensado aún más el ambiente, pues se solicitó por diplomacia su devolución y ahora el fiscal Gertz Manero asegura que se dejó libre al militar por una decisión de la corte norteamericana, que habría desestimado los cargos.

Aunque de acuerdo con la declaración de la jueza Carol Bangley Amon en noviembre de 2020 la determinación de retirarlos fue concensuada por miembros de alto nivel del Departamento de Justicia al “ser un tema sensible e importante para las políticas internacionales”.

La tensión de este intercambio de información, su publicación por parte de Relaciones Exteriores y la determinación de Estados Unidos de poder reabrir el caso del líder militar tras la decisión de México de dejarlo libre, crea heridas en una relación que de por sí no es pareja, pues nuestro país se coloca a un lado de la nación que más ha influido de forma negativa en el continente americano, con intromisiones en historias como las ocurridas durante las dictaduras militares.

Puede ser que la llegada de Biden aligere las presiones entre las dos naciones, pero sin importar las personas que se sienten en la oficina oval las condiciones serán complejas. Con la inauguración del gobierno de Biden-Harris se dejó atrás a un mandatario que directamente decía que los mexicanos sólo llegaban a Estados Unidos a delinquir, pero se necesita mucho más para conseguir la igualdad entre naciones.

Se respira un breve alivio al dejar al polémico empresario atrás y mirar hacia un futuro en el que se espera que él no vuelva a tomar el mando de ese país. Pero ¿qué sigue?,¿una relación tensa?,¿una serie de renegociaciones en cuanto a los temas de seguridad?, ¿o una buena relación bilateral como la que promete Marcelo Ebrard, el canciller mexicano?

Mientras tanto, en lo personal, espero que ningún niño tenga que pasar ni una noche en centros de detención inhumanos destinados a migrantes, que no los separen de sus padres, que no deban ir a audiencias con sólo tres años de edad, sin entender nada.

Que ningún migrante pase por tortuosos procesos, que los dejen trabajar y vivir en paz, que los padres se puedan reunir con sus hijos, que nadie sea maltratado, humillado o torturado por nacer en otro país y buscar el “sueño americano”.

Si siguen las peticiones, desearía que las guerras orquestadas por Estados Unidos se acaben y que el resto del mundo pueda construir sus democracias, tengan autonomía y su soberanía se respete. Pero tal vez toda esta lista parezca un cuento.