#Columna: Por la libertad de expresión - ONEA

Por Yered Figueroa


Desde hace cerca de cuatro años se suscitó una disputa legal entre un tradicional político mexicano y un periodista. Dicho de esa forma no parece una situación fuera de lo normal, pero el caso entre Aguayo y Moreira destaca por la corrupción que parece enmarcar. Para comprenderlo mejor, es necesario entrar en contexto:

El año 2016, Sergio Aguayo Quezada, conocido académico, periodista y articulista, en una de sus columnas de opinión tuvo a bien utilizar la frase “desprende el hedor corrupto” para referirse a las sospechas que recaían sobre el exgobernador de Coahuila debido a la situación de inseguridad y endeudamiento con la que dejó a la entidad que gobernó, así como las acusaciones por lavado de dinero a las que fue sujeto por la justicia estadounidense. Pero, aunque usar esa frase no sería para nada inusual tratándose de un político mexicano, para Moreira fue una verdadera vejación en su contra.

Tal fue así que, ese mismo año, Humberto Moreira demandó a Aguayo por daño moral, alegando haber sido “lastimado en sus sentimientos, efecto, creencias, decoro y reputación” con lo dicho en el artículo titulado Hay que esperar, pidiendo una indemnización de $10 millones de pesos. Aunque en un inicio, Sergio Aguayo pensó que todo se trataba de un intento para intimidarlo, pues estaba coordinando el libro El Desamparo —donde se abordaba la presunta desaparición de alrededor de 300 personas por un cartel durante la gubernatura de Moreira—, con el tiempo el caso procedió.

Fue a finales del año pasado cuando el Magistrado de la CDMX, Huber Olea Contró, dio su fallo a favor del también exdirigente priísta, lo que acorraló contra las cuerdas al periodista. Ahora, de no pagar lo requerido, sus bienes le serían embargados. Sin embargo, el hallazgo de un posible conflicto de interés entre el Magistrado referido y Humberto Moreira —su hermano le otorgó una notaría— le recobró la esperanza a Aguayo. Diversas organizaciones de la sociedad civil que protegen la libre expresión y los derechos humanos lo han respaldado, pero la delicada situación del país no garantiza que se haga justicia.

Tan solo en 2019, 10 periodistas fueron asesinados en nuestro país, manteniendo la tendencia seguida desde hace 20 años, periodo en el cual se contabilizan 131 asesinatos a miembros de este gremio, de suma importancia para el fortalecimiento del debate público. Pero, aunque son lamentables este tipo de agresiones, no se trata de las únicas que existen. Aunque el caso de Sergio Aguayo no implica daños de tales dimensiones, no podemos demeritar esta afrenta directa a la libertad de expresión.

La intimidación, como fue en el caso de Aguayo, el acoso, la presión mediática y laboral, sin llegar a la violencia en el mejor de los casos, son el pan de cada día para los periodistas. Resulta increíble que, al día de hoy, incluso existan  impulsos de censura desde dentro del poder público. Así lo demostraría la iniciativa para crear un Código Penal Nacional, que entre sus diversas disposiciones, sancionaría a la calumnia o difamación hasta con seis años de prisión y una cuantiosa multa. Esto se traduciría en que, tal como lo hizo Moreira, cualquier político podría demandar a quien, a su juicio, lo difame. Y la hostilidad no para ahí.

Vestigios de agresiones han sido bien recibidas por los simpatizantes incondicionales del Presidente de la República, y por quienes ya tenían un encono personal con el gremio periodístico. Tal vez el mandatario, en el contexto de imprevisión que lo colocan las conferencias mañaneras y el chacaleo en sus giras, ha respondido tajante en contra de ciertos miembros y comunicadores, pero de su propia percepción a descalificar para dirigir el odio de sus simpatizantes contra enemigos, es algo muy distinto. Aún así, viendo el panorama actual y la persistencia de estas actitudes —por no alegar su aumento, a falta de evidencias sobre ello—, es más que necesario que la dinámica comience a cambiar.

Esto no es cuestión de preferencias políticas. Es por proteger la libertad de expresión.

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