#Columna: Fake News, el caso boliviano - ONEA

Por Martha Zamarripa

Es interesante seguir cómo se fabrican las noticias falsas. Las «fake news» es el primer paso en el contexto de una guerra blanda o golpe blando. A como van, debiera enunciarse como guerra. «Golpe blando» es verlo demasiado blando.

Resulta una tarea titánica – que implica paciencia y frialdad, pero también despojo de fobias, léase prejuicios -, distinguir cuando una noticia es verdadera o fue creada para parecerlo.

Faltaban dos meses para que concluyera el tercer periodo de Evo Morales en la Presidencia boliviana. Así que resulta al menos peculiar que no esperaran a correrlo con los votos de las urnas de la elección en curso. Bolivia estaría en paz. Pero decidieron echarlo de mala manera. Los enfrentamientos derivados de la ruptura del orden constitucional colocan a ese país en el grupo de los latinoamericanos que atraviesan conflictos y represión por distintos reclamos.

Acusan a Evo por ese tercer período presidencial, que la oposición interrumpe con el golpe de Estado a sólo dos meses de concluir su mandato, en vez de esperar al resultado electoral; lo acusan de ignorar el referéndum de febrero de 2016 que no le favoreció.

La pregunta era: Si aprobaban o rechazaban el proyecto de modificación constitucional para permitir al presidente o vicepresidente de Bolivia postularse a ser reelectos a una elección. Evo lo pierde. El 51% de los bolivianos dijeron no a la reelección. El 49% dijo que sí. Con ese resultado le cerraban la posibilidad de competir por esa cuarta elección. Sin embargo, pese al resultado adverso del referéndum, aduciendo que le estaban violando sus derechos de contender, se volvió a presentar a esas elecciones del 20 de octubre pasado.

Según la oposición la votación se interrumpió. Para la “Coordinación General de Fake News” aunque iba ganando, Morales no alcanzaría la diferencia de 10 puntos, que lo obligaba a ir a segunda vuelta, donde era probable que perdiera.

Ofreció convocar a nuevas elecciones y, – pese a su mala fama – invitó a que participara la OEA de Almagro-Estados Unidos. De momento no hay otra que dé garantías de apoyar imparcialidad democrática.

Mientras el destino de Bolivia se veía incierto, esas primeras horas del desconocimiento al presidente constitucionalmente electo, en la monumental cocina de las «fake news» trabajaron tiempo extra.

Así lanzaron la información de que el depuesto presidente vivía con lujos. (Habría que definir qué es «vivir con lujos»). De una suite de dos pisos en La Paz, Bolivia a “Los Pinos” nuestros, hay diferencia.

Se regodearon en el tour del apartamento conocido como la «suite presidencial» que en un video ha sido muy difundida, pero que si buscaba hacer notar llamativos lujos, no se ven. Está dentro de la sede del gobierno boliviano, ubicado en la llamada Casa Grande del Pueblo, edificio de 29 pisos que en agosto de 2018 sustituyó al histórico viejo Palacio de La Paz.

Los recién llegados difundieron también otro video, de la vandalizada casa de Morales, situada en la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia.

Luego aparece de repente, así casual, incluir cuánto les costará a los mexicanos “mantenerlo”. Lo cual podría ser válido si antes hubiera surgido una inconformidad, ante los grandes despilfarros de empresarios y políticos asociados a ellos, que van desde contratos millonarios sin licitación, condonación de impuestos a grandes empresas, amparos que se interpusieron porque el SAT les avisó, negocios amañados auspiciados por el poder político que sí representan un enorme agujero en las finanzas públicas. Pero que a nadie le incomodó. La no costosa manutención de Evo, sí. La costosa manutención de los empresarios evasores, no. Entonces no es un tema de dinero sino de golpeteo político.

Ahí hay incongruencia y manipulación. Un indiferente silencio ante la fortuna que nos cuesta mantener a corruptos, – nacionales y extranjeros – y la de repente surgida “indignación nacional” frente a esa reacción ¿espontánea? de por qué y cuánto nos cuesta mantener a Evo? Es difícil creer que “apareciera” toda ese reclamo sin que haya sido planeado.

Coinciden los datos duros en los buenos resultados de los gobiernos de Evo, en esos tres periodos presidenciales. Como dato relevante, la disminución de la pobreza en Bolivia, un PIB que no se alcanzó con sus antecesores.

Cuando a la Dirección de Fakes News se le gastó el argumento de la manutención, le ha seguido con el invento de la protección del Estado Mayor Presidencial (EMP) para Morales. Sólo que al EMP le fue extendida su acta de defunción. Ya no existe. No hay nada que sustente esa afirmación. A Evo no lo resguarda el desaparecido EMP sino elementos que al dejar de trabajar en ese cuerpo de élite, fueron integrados a la Sedena. Pero si lo dicen así, no tendría impacto.

Las fakes sobre Evo van a continuar de manera indefinida. Si ayudan a golpear al gobierno de México, con mayor razón. Eso es un hecho. Del aún legalmente presidente boliviano, unos dirán que Morales hizo un excelente trabajo. Otros, que es un «dictador» o que es «anti democrático». ( Y, ¿Qué es alguien que arrebata el poder por medio de una “invitación militar” de que se vaya un presidente en funciones, léase Golpe de Estado?)

Evo Morales mejoró la economía de su país, y
las condiciones de vida de los sectores más pobres y vulnerables. No deja de ser cierto que aunque fuera el mejor presidente de los países de América Latina, modificó la Constitución de Bolivia para seguir en el poder. Desde luego, esto es asunto nada más de los bolivianos. A ellos toca decidir si están o no de acuerdo.

La eficacia de un gobernante y de su gobierno, no lo faculta para seguirse reeligiendo, si se hace cuando el interesado está aún en funciones. (En México ya tuvimos a Porfirio Díaz). Hasta antes de la modificación, la Constitución de Bolivia permitía una reelección. Es decir dos periodos consecutivos de gobierno.

Si un Presidente hizo bien las cosas y cumplió con su tarea, para eso lo puso la ciudadanía. Pero eso no debiera convertirse en un pago o «bono indefinido» para gobernar también, “indefinidamente”.

De acuerdo a la historia, por mejor que sea un gobernante, nadie debería eternizarse en el poder. Esa es la lección. Quienes lo hicieron, terminaron sus días como exiliados eternos hasta que murieron, si antes no fueron fusilados.

En lo que toca a Evo – hay que tener un filtro para las «fake news» – antes de creer todo lo que se dice. Y esperar a que sea Bolivia y nadie más, la que defina su destino

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