Lucrando con la inseguridad - ONEA

ONEA México. 09 de julio de 2019.  Iniciando el mes de julio, luego del despliegue de la Guardia Nacional en todo el país, se originó súbitamente una protesta desde el interior del gobierno. Policías federales alzaron la voz, y lo hicieron de manera puntual hacia el Presidente y el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana. ¿La queja? Una presunta violación a sus derechos laborales, difamación y descontento por la nueva política de seguridad. Lamentablemente, esto sucede en un momento crítico para el país.

Se ha reportado que junio fue el mes con más asesinatos no sólo de este sexenio, sino de la historia moderna de México. Haber alcanzado la cifra aproximada de 2,500 homicidios dolosos en el último mes ha sido consecuencia de 12 años de guerra contra el narcotráfico, décadas de corrupción e impunidad, así como un largo periodo en el que el tejido social se ha descompuesto por la desatención de nuestros gobernantes a los grupos más vulnerables.

Sin duda, el que policías federales se manifestaran contra el gobierno nos tomó por sorpresa a todos. Y es que dicha agrupación ha estado desde su creación estrechamente ligada con las órdenes presidenciales. Pero analizando los hechos detenidamente, no parece ser algo inusual: en primer lugar, su creación se dio durante la presidencia de Felipe Calderón, en el año 2009, teniendo como antecedentes la Policía Federal Preventiva y la Agencia Federal de Investigación, fundadas respectivamente por Ernesto Zedillo y Vicente Fox; su origen viene de grupos que ahora son oposición. En segundo lugar, el Gobierno Federal ha mostrado apertura ante manifestaciones, como lo hizo con los maestros de la CNTE, miembros de la UAM, y con activistas buscando incidir en la agenda legislativa; tienen la oportunidad de ser escuchados y negociar.

Pero el punto medular que explica el eco causado por las manifestaciones de la Policía Federal es la actual agenda de la oposición. Luego de un profundo debilitamiento de sus estructuras internas, y la declive electoral que han sufrido desde el año pasado, las principales voces opositoras se han dedicado a descalificar al unísono toda acción oficialista. Y, sin una dirigencia fuerte en algún partido, el protagonismo se lo han llevado los expresidentes de México, quienes pronto respaldaron las protestas.

Con pleito cantado contra quien fuera su principal contrincante en 2006, Felipe Calderón parece haber encontrado la fórmula para posicionar a su partido en proceso de creación, México Libre, de cara a las elecciones de 2024. Casualmente, él mismo fue propuesto ante medios de comunicación por un manifestante para ser dirigente sindical de los policías federales. Al ser señalado por Alfonso Durazo como responsable de las protestas, no perdió la oportunidad para apoyar al movimiento y de paso denostar al Presidente.

No podemos negar la delicada situación de seguridad que se vive en nuestro país. Los índices de violencia no dejan de aumentar y tal parece que los esfuerzos emprendidos por el gobierno para cambiar esta situación no llegan a ser suficientes. Sin embargo, el agitar a toda una corporación del orden buscando ponerla en contra del gobierno para sacar raja política de ello es francamente reprobable. Las consecuencias pueden llegar a ser desastrosas si el conflicto escala y se propaga en toda la corporación. Para evitar perder más vidas como daño colateral de disputas meramente políticas, los manifestantes deben ser atendidos rápidamente, antes que el conflicto sea visto como una luz verde para delinquir.

 

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