#Columna: AMLO y Slim - ONEA

Por Martha Zamarripa


La discusión no era de un aeropuerto u otro aeropuerto. No era el NAICM o Santa Lucía. Se trató de una disputa por el poder como dijera el periodista René Delgado del periódico Reforma. Coincido. Más allá de la corrupción – que la había – cinco grupos empresariales se repartieron el “botín” del aeropuerto y del negocio inmobiliario, pero el abuso fue mucho más allá. El de Texcoco se pagaría con nuestros recursos. Aeropuerto de lujo, inmensa ganancia y cero riesgo. ¿Qué negocio puede ser mejor que aquel en que no se arriesga dinero propio, sino el de los ajenos mexicanos a un nuevo despojo? Se entiende que ellos han hecho una defensa a ultranza del NAICM, si se llevaban la utilidad. Pero un sector clasemediero repite lo que le dicen y ni se entera de que volvería a perder. El dinero que les entregarían a cinco empresarios para su mega negocio, se resta de la inversión pública en carreteras, escuelas, hospitales, viviendas, empleos. Es decir en calidad de vida para todos. No para ahí. Si Andrés Manuel López Obrador hubiera doblado las manos para «llevar la fiesta en paz», su gobierno habría sido inviable pues no habría tenido ni siquiera el estrecho margen de maniobra que le dejaron. Estaría paralizado mientras pagábamos un aeropuerto sin fecha de conclusión y cuya primera etapa, finalizaría hasta 2024. Su gobierno habría sido tan inútil como una sombra que pasa sin dejar huella. No es que el otro aeropuerto, Santa Lucía, no se pague con recursos públicos, pero hay diferencias: ni lo impone un grupo de empresarios ni habrá ese margen de ganancia y despilfarro. Participaban en el NAICM en números redondos: ICA, de Bernardo Quintana Isaac, con más de 24 mil millones de pesos. Grupo Carso, de Carlos Slim, con más de 21 mil millones de pesos. Grupo Hermes, de Carlos Hank Rhon, con más de 12 mil  millones de pesos. (Se da la coincidencia de su relación con Enrique Peña Nieto) Constructora y Edificadora GIA+A, de Hipólito Gerard Rivero, con más de 10 mil millones de pesos (ligado a otro expresidente del que tampoco aparece su nombre, su cuñado, Carlos Salinas de Gortari) Grupo Empresarial Ángeles, de Olegario Vázquez Raña, con más de 10 mil millones de pesos. ¿Por qué los mexicanos tendríamos que financiarlos? ¿Nos iban a compartir una parte equitativa de la extraordinaria ganancia? Desde luego que no. Los «cinco grandes» que querían ordenarle al Presidente, no están conformes. Como antes ya lo hicieron con Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, imaginaron el mismo paraíso. Pero una mayoría votó por Andrés Manuel para Presidente, él representa al Estado, al que corresponde la rectoría del país. No hay que confundir ámbitos. El Estado no pretende ser el gran empresario. Pero determina en qué obras se invierten nuestros recursos, los «recursos públicos» que no son del gobierno sino nuestros. No votamos para que el poder económico siga disponiendo de los recursos de todos, como en el NAICM para beneficio de cinco grupos. AMLO, le guste o no a Slim y compañía, tiene el respaldo de una mayoría. Es cierto que López Obrador ganó el gobierno pero no el poder. Y no quieren que lo tenga. La disputa se mantiene. Ambos poderes están por la labor. De ahí el incesante golpeteo. La campaña está orquestada contra el Gobierno de Andrés Manuel desde todos los frentes. En julio de 2018 perdieron su mejor negocio: México. Resultaba un enigma que plumas y comentaristas del viejo régimen insistieran a estas alturas en la construcción del Aeropuerto de Texcoco, a pesar de una decisión presidencial ya tomada. Al trascender la reunión AMLO-Slim todo tiene sentido. Las órdenes de los empresarios a sus empleados en los medios, seguían vigentes. De los ataques que instruyeron se concluye que no se resignan a dejar de enriquecerse a costa del país. Es su problema. Lo nuestro es respaldar al Presidente López Obrador para que regrese las aguas a su cauce: en México quién manda es el Poder Político a través del Presidente, no el Poder Económico. Y Slim, aparente representante de todos los demás, junto con ellos, lo tendrán que aceptar.

 

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