#Columna: Desaparecidos, buscando la humanidad perdida - ONEA

Por Iván Gidi


La forma en que nos tratamos unos a otros es lo que construye a la humanidad, es lo que nos hace humanos. Mirar la tragedia de los desaparecidos en México hace que casi se pierda la esperanza en nuestra especie.

En noviembre pasado, un pequeño equipo de periodistas independientes, auspiciados por la organización Quinto Elemento Lab, presentaron los resultados de una investigación desgarradora titulada “El País de las 2 mil fosas” y por la cual recibieron la semana pasada el Premio Breach/Valdez de Periodismo y Derechos Humanos 2019, galardón instaurado en memoria de Miroslava Breach y Javier Valdez, periodistas asesinados en 2017.

Escribo estas líneas más que para felicitar, para agradecer. Felicitar por el valioso trabajo de investigación, por el premio obtenido y por hacerlo de manera independiente en un país tan peligroso para ejercer el periodismo. Y agradecer, por devolvernos un poco de humanidad en medio de las sombras y la barbarie.

Las revelaciones de esta investigación son demoledoras: “Entre 2006 y 2016 fueron descubiertos casi 2 mil entierros ilegales donde criminales desaparecieron a sus víctimas. La barbarie abarca 24 estados del país y uno de cada 7 municipios. En esta investigación documentamos más fosas clandestinas que las que el gobierno reconoce: ha sido localizada, en promedio, una fosa nueva cada dos días.”

La “guerra contra las drogas” marcó el comienzo de la barbarie. El ritmo de la catástrofe se expresó de manera exponencial. A partir de 2006 cada año fue mucho peor que el anterior. Los sexenios de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto quedarán marcados para siempre por la muerte y las inhumaciones ilegales, por el debilitamiento del Estado y por el horror.

La estadística macabra la encabezan Veracruz, Tamaulipas, Guerrero, Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas, Jalisco, Nuevo León y Durango.

Algunos estados se declararon libres de fosas, como la Ciudad de México, Querétaro, Hidalgo, Guanajuato y Puebla; sin embargo, la prensa reporta lo contrario.

Un Estado mexicano rebasado, sin las capacidades suficientes para siquiera tener un diagnóstico preciso del problema, mucho menos para articular una política que le haga frente a la problemática:

“Esta investigación también se topó con información fragmentada, muchas veces contradictoria, otras maquillada, así como la falta de homologación de registro entre fiscalías estatales, incluso para clasificar cuerpos, osamentas, restos, fragmentos y fosas”.

Sin un protocolo homologado para registrar fosas y restos, la búsqueda, exhumación e identificación se torna aún más difícil. Hay cerca de 40 mil personas reportadas como desaparecidas y es imposible determinar cuántas de ellas están en fosas.

Es imprescindible visibilizar y entender para poder corregir. Mientras no dimensionemos y enfrentemos esta crisis de derechos humanos, permanecerá una profunda cicatriz en el rostro de México y hará imposible su pacificación y reconciliación.

Gracias a Quinto Elemento por cobijar la investigación.

Gracias a los promotores del Premio Breach/Valdez.

Pero sobretodo, mil gracias por el valor y el ejemplo a Alejandra Guillén, Mago Torres, Marcela Turati, David Eads, Erika Lozano, Paloma Robles y Aranzazú Ayala, autoras de la investigación.

El autor es director de la Organización Nacional Anticorrupción

@ivangidi

ivangidi@gmail.com

 

 

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