Los políticos más odiados por los mexicanos - ONEA

ONEA México. 01 de febrero de 2019. Por los puestos públicos al “servicio” de nuestro país han pasado infinidad de funcionarios. De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), un funcionario es una persona que desempeña profesionalmente un empleo público, o bien, un empleado jerárquico, particularmente estatal.

Sin embargo, en México estos puestos se han tergiversado absolutamente, y a los cargos administrativos gubernamentales han llegado personajes de pésimo linaje, con un pasado cuestionable y con intenciones totalmente contrarias a las que debe tener un funcionario: servir a su pueblo.

El nepotismo, el amiguismo y el compadrazgo son costumbres arraigadas en nuestro sector gubernamental, y lamentablemente se utilizan estas artimañas en todos los niveles de gobierno, resultando en burócratas ineficientes y con facultades para desempeñar su puesto totalmente nulas.

México está en el ranking de los países más corruptos y donde hay más impunidad. México es el país donde las denuncias no prosperan. Es un país de miles de muertos, miles de desaparecidos, pobreza, vulnerabilidad, inseguridad, injusticia, rezago social, carencias básicas. Es un país racista y clasista donde los derechos humanos no aplican para la mayoría, y, aun así, es donde se pagan los mayores salarios a los encargados de todos estos rubros, y en el que hay un Congreso con un excedente de legisladores.

Las razones por las que llegan algunas de estas personalidades al poder son las más egoístas y nada tienen que ver con mejorar a su país y apoyar a su gente.

Escalar: Es una práctica común que los políticos suban de puesto para llegar a uno más alto cada vez. No importa si el lugar que buscan está fuera del alcance de sus capacidades y escolaridad, y mucho menos importa si en el puesto anterior desempeñaron un buen trabajo. Incluso políticos con denuncias por corrupción han subido de puestos.  Tan sólo en 2018, en las boletas electorales hubo 795 “chapulines”, o sea, candidatos que buscaban brincar de un puesto a otro sin haber terminado su cargo.

Influyentismo: Es de conocimiento popular que a los funcionarios les encanta alardear sobre sus puestos. Parece que la prepotencia viene incluida en la nómina, no importa si sólo tienen un puesto administrativo. Cuando se han visto en situaciones donde las autoridades deben enfrentarlos, salen a relucir frases como “no sabes con quién te estás metiendo”, “voy a hacer que te despidan”, “tú no sabes quién soy yo”, entre otras del mismo tipo, como fue el caso de la exsenadora petista Luz María Beristain, mejor conocida como #LadySenadora en redes sociales, que en 2013 arremetió contra la empleada de una aerolínea al perder su vuelo por llegar tarde, gritándole “soy tu representante en la tribuna más alta del país”.

Poder: En la época del priismo era bien sabido que los políticos eran intocables, inalcanzables, tanto o más que una estrella de rock. La voracidad del poder que residía en su puesto y su cartera era mostrada con prepotencia y soberbia.

Dinero: Por supuesto, los salarios insulsos dignos de la realeza que han rebasado el medio millón de pesos al mes, han despertado en el pueblo vulnerable una ira ante semejante desigualdad. Un claro ejemplo es el de David Penchyna Grub, el exdirector del Infonavit que tenía un sueldo de 700 mil pesos.

Los mexicanos reconocemos que nuestro país está plagado de este tipo de políticos a los que hemos criticado y abucheado, pero sobresalen algunos que, de acuerdo con diferentes encuestas, son quienes le han hecho más año a nuestro México.

Carlos Salinas de Gortari: Llegó a la presidencia a través de un fraude electoral (caída del sistema), eliminó a los políticos que le estorbaban en su camino privatizador. Firmó un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que ponía a México en desventaja. En su mandato, su hermano se hizo millonario como funcionario público.

Enrique Peña Nieto: Cerró su sexenio como el más impune, y el broche de oro fue el 2018, el año más violento registrado en México. Carga en su conciencia Tlatlaya, Ayotzinapa y Atlacomulco. Además, se hizo millonario mientras dejaba a México sumido en la pobreza.

Rosario Robles: Una de las funcionarias que más ha desviado dinero, se vio involucrada en la “Estafa Maestra”, uno de los fraudes más grandes en la historia del país. Lo que más se le recrimina es que el dinero “desaparecido” y usado con discrecionalidad estaba destinado al desarrollo de la población más vulnerable, gente en pobreza y pobreza extrema. La recordaremos porque iba a las comunidades con más carencias vestida de Gucci.

Javier Duarte: El gobernador encabeza la lista de los mandatarios amigos de Peña Nieto que más saquearon al país. Las arcas de Veracruz se vaciaron mientras sus cuentas bancarias, las de su esposa y sus allegados se inflaban. Será recordado por haber permitido que los niños con cáncer recibieran agua en vez de medicamentos.

Felipe Calderón: El presidente que comenzó la guerra contra el narcotráfico pero no pudo detenerla. Calderón dio el primer paso para llevar a México hacia el abismo de inseguridad y masacres que ha convertido a nuestro país en un cementerio. Las extorsiones, los “levantones” y los secuestros empezaron con él una nueva era que antes no se había visto. Lo recordaremos por su incapacidad de combatir el crimen.

Carlos Romero Deschamps: El rey del petróleo que ha empobrecido a la empresa más redituable de los mexicanos. Se hizo millonario a base de explotar a la estatal y luego lo premiaron con una curul en el Senado de la República, donde cobraba millones por una productividad nula.

Elba Esther Gordillo: Es la personificación de lujos y nepotismo que se ganó por su manera de liderar el magisterio. La “maestra”, como la llamaban, se llenó de dinero a costa del sindicato más grande de maestros y creó un nuevo partido cuando fue expulsada del PRI. En 2008 fue criticada tras haber regalado 59 Hummers (vehículos valuados en más de 500 mil pesos) a los líderes seccionales del magisterio. Fue fotografiada en tiendas exclusivas y apareció en un evento con un Louis Vuitton, valuado en más de tres mil 500 dólares (más de 50 mil pesos).

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