Veracruz, reprobado en el Índice de Ciudades Prósperas 2018 - ONEA
  • Solo 11 municipios aparecen en el ranking de este año, la mayoría con calificación débil
  • Orizaba, la ciudad mejor acreditada en infraestructura y calidad de vida

ONEA México / Ciudad de México. 21 de noviembre de 2018. De acuerdo con el Índice de Ciudades Prósperas 2018 (ICP) realizado por Infonavit y ONU-Habitat, de los 212 municipios que conforman el estado de Veracruz, solo once aparecen en el ranking de este año. 
 
Se trata de los municipios de Córdoba, Martínez de la Torre, Orizaba, Pánuco, Papantla, Poza Rica, San Andrés Tuxtla, Tantoyuca, Álamo Temapache, Tierra Blanca y Tuxpan, que de acuerdo al estudio, en su mayoría reportan calificaciones débiles en cuanto a Productividad, Infraestructura de Desarrollo, Calidad de Vida, Equidad e Inclusión Social, Sostenibilidad Ambiental, Gobernanza y Legislación Urbana.
 
Es decir, estas ciudades lograron aparecer en el ICP pero con una calificación casi por debajo de la media, debido a deficiencias en temas de recursos físicos y equipamiento para sostener a la población y la economía, educación, salud, recreación, cultura, seguridad, pobreza y desigualdad, urbanización sostenible, medio ambiente, recursos naturales, tratamiento de agua, residuos sólidos y energía renovable, así como marco y capacidad institucional, participación social, finanzas públicas, marco legal y expansión urbana.
 
En ese sentido, y según el cálculo del ICP, la ciudades con calificaciones débiles en estos rubros son Tantoyuca, (con una calificación de 42.50 6.43 de 100.00); Papantla, (43.71); Álamo Temapache, (43.80); San Andrés Tuxtla, (45.36); Córdoba, (46.43); Tierra Blanca, (47.37) y Pánuco, (49.34), mientras que los municipios con calificación moderadamente débil son Martínez de la Torre (con 50.14); Poza Rica, (52.49); Tuxpan, (53.04), y Orizaba (57.07) con la mayor calificación.
Los resultados del análisis advierten que urge priorizar las políticas públicas en las dimensiones donde se reportan resultados menos favorables en los temas de seguridad, desigualdad, finanzas públicas y urbanización sostenible y, al mismo tiempo, fortalecer los que presentan los mejores resultados.
Cabe mencionar que el ICP se elabora con el fin de tener un diagnóstico en seis dimensiones de la prosperidad, productividad, desarrollo de infraestructura urbana, calidad de vida, equidad e inclusión social, sostenibilidad ambiental, gobernanza y legislación. 

Esto con el fin de que ninguna de ellas avance sin atender las otras, afectando o limitando el crecimiento más armónico y poniendo en riesgo la sostenibilidad de las ciudades. Al otorgar una calificación en cada dimensión, además de generar recomendaciones, se pueden definir planes de trabajo con acciones específicas acorde a las prioridades locales de cada demarcación, teniendo la certeza de que dichas recomendaciones se basan en evidencia.

Esta metodología fue diseñada por ONU-Hábitat para entender, analizar, planificar, tomar acción y observar los efectos de las políticas públicas en el bienestar ciudadano, mediante indicadores obtenidos a partir de información confiable; el CPI es una radiografía de la complejidad urbana, traduce el bienestar en una métrica y mide la eficiencia de la ciudad y el efecto de las políticas públicas en el tiempo.
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