Corrupción consanguínea en Veracruz - ONEA

De acuerdo con la Real Academia Española, nepotismo es la desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos.

La imposición de Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del actual gobernador de Veracruz, como candidato a sucederlo, en vez de ser algo impensable por escandaloso en una democracia en desarrollo, es una triste realidad.

El nepotismo es una expresión de autoritarismo y éste es lo opuesto a los valores democráticos.

El carácter autoritario y represor, junto con los señalamientos de corrupción, son una constante en la vida pública de Miguel Ángel Yunes Linares, pero probablemente el mayor daño que le puede hacer a la incipiente democracia veracruzana sea la conspiración para dejar en el cargo a su hijo.

Para este individuo, los valores, la ética, la tolerancia y en general, todo aquello que está asociado a una democracia plena le son, y por lo visto, siempre le serán, completamente ajenos.

Desde que asumió el cargo ha conducido una conspiración contra la democracia y sus instituciones. Ejerce un control central, sin contrapesos, en el que tanto los otros poderes del estado como los organismos autónomos se encuentran en un plano de absoluta subordinación y obediencia.

La simulación democrática parece ser cosa del pasado; lo de hoy es el descaro en la apropiación de los espacios públicos por intereses privados.

Al igual que con Javier Duarte o Fidel Herrera, la ética pública sigue brillando por su ausencia en territorio veracruzano.

La sociedad empobrecida, desigual y vulnerable, ha sido incapaz de incrementar su densidad y su capacidad de reacción ante los abusos del poder.

Desde palacio de gobierno ha sido inhibida la participación ciudadana y manejados los grupos vulnerables a través de programas sociales con fines clientelares.

El clima de inseguridad y violencia mantienen a la mayor parte de la sociedad en la zozobra, ajena a cualquier proceso de organización y resistencia.

Lo que verdaderamente está en juego en la próxima elección son nuestros principios.

¿Queremos crecer hacia una democracia o retroceder a las peores formas de autoritarismo?, ¿están dadas las condiciones de equidad y legalidad para que el hijo del gobernador pueda aspirar a sucederlo sin sospecha de favoritismo?

No pretendo regatear los derechos y méritos del hijo, que sin duda los tiene; sin embargo, en un contexto tan desaseado es imposible pensar en términos de equidad, legalidad y legitimidad.

Si el hijo tiene méritos propios, estos han sido manchados por el propio padre. Los derechos del hijo de aspirar a una sucesión inmediata siempre estarán ensombrecidos por las evidentes maniobras desde el poder para someter la democracia veracruzana.

Votar por el hijo es votar contra el avance democrático. Votar por el hijo es votar por la corrupción consanguínea. Votar por el hijo es votar por la degradación política.

Yunes Linares será tristemente célebre, al igual que López Portillo, por haber estirado de más la cuerda, por el orgullo de su nepotismo.

 

*Director de la Organización Nacional Anticorrupción (ONEA México)

ivangidi@gmail.com / @IVANGIDI

 

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