La deuda con la salud mental en Veracruz. - ONEA

Javier Montaño Ulloa

Es un enorme reto político, académico y profesional investigar e identificar, las características particulares y los desafíos de la salud mental en Veracruz.

Utilizando cifras de la Organización Mundial de la Salud y del Gobierno Federal (INEGI e Instituto de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz), estimamos que en el Estado de Veracruz más de dos millones 500 mil habitantes estarían en riesgo de enfrentar un problema mental o de comportamiento en el curso de su vida. Esto significa que 1 de cada 7 veracruzanos, hombres o mujeres, ricos o pobres, en zonas urbanas y rurales, padecerán anomalías permanentes o repetidas relacionadas con las depresión, ansiedad, estrés, trastornos bipolares, obsesiones compulsivas, Alzheimer, pánico, insomnio, alcoholismo, drogadicción  o trastornos afectivos, entre otros padecimientos mentales o emocionales.

Estas cifras y otros datos oficiales, como la Encuesta Nacional de Adicciones, nos permiten suponer que actualmente en el Estado de Veracruz más de 2 millones de personas entre 12 y 64 años han consumido alcohol, de las cuales alrededor del 10 por ciento (200 mil) ya podrían cursar problemas por abuso de alcohol; casi 900 mil serían dependientes del tabaco y un elevado número, de otras sustancias.

 

 

El 18 por ciento de los veracruzanos que dependen del alcohol y las drogas enfrentarán diversos problemas psiquiátricos en el curso de su vida.

De acuerdo con los datos oficiales, el promedio de edad en el inicio de consumo de drogas en la Entidad se ha reducido a los 14 años; el 15 por ciento de los niños de tercer año de las secundarias ubicadas en la periferia de Xalapa y Veracruz, ya han consumido alguna droga.

Por otra parte, de acuerdo con las referidas cifras, del 12 al 20 por ciento entre la población de 18 a 65 años padecerían problemas de depresión; de ellos, el 7.8% cursará episodios depresivos mayores, con mayor incidencia en las mujeres: 5 mujeres por cada 2 hombres.

El 1.5% de la población (cerca de 105 mil personas) afrontará la distimia y el 1.3% (más o menos 91 mil veracruzanos) enfrentaría episodios de manía.

Entre los diagnósticos más comunes en la salud mental de la población urbana estarían los trastornos de ansiedad (8.3%); agorafobia (3.8%) y fobia social (2.2%).

Es posible que en el Estado de Veracruz unas 49 mil personas sufran las consecuencias de la esquizofrenia; 35 mil registren el Mal de Alzheimer y unas 14 mil 800 otro tipo de demencias; entre 70 mil y 140 mil tendrían problemas de epilepsia (que aunque no es un problema de salud mental, tiene serias repercusiones en este ámbito); 21 mil, Mal de Parkinson; y 35% de los afectados por casos de desastre o la delincuencia organizada, podrían experimentar severos trastornos psicológicos.

La población infantil que padece algún tipo de psicopatología sería de más de 350 mil niños y niñas, de los cuales al menos 175 mil requieren una atención especializada e integral; además, alrededor de 105 mil niños y adolescentes hoy podrían enfrentar el trastorno por déficit de atención. Esta cifra se duplicaría incluyendo a los adultos que siguen padeciendo los efectos de este trastorno.

En este contexto, y siguiendo el Programa de Acción Específico en Salud Mental 2013-2018, es urgente sumar los esfuerzos de los sectores público, privado y social y los de la sociedad civil, para impulsar una coordinación efectiva para la prevención y la integración de la red existente en el Estado de Veracruz para la atención de la salud mental.

Solo con la participación social se podrá impulsar un incremento de los servicios de sanidad mental, para satisfacer la enorme demanda de estos satisfactores. Es preciso adecuar la legislación estatal, las políticas públicas y la estrategia de salud mental, para brindar una atención médica especializada de calidad y velar por el cabal respeto a los derechos humanos de las personas con problemas de salud mental.

En especial, se requiere un aumento en la inversión pública destinada a favorecer la salud mental, para garantizar un oportuno abasto de medicamentos; un incremento significativo en la capacitación de recursos humanos y la disposición de los recursos materiales suficientes.

En la redefinición de la estrategia de salud mental en Veracruz, se debe contemplar la reorganización de los servicios públicos en la materia, para coincidir con el Modelo Hidalgo que promueven las autoridades federales. Es preciso ampliar la cobertura y extender los servicios comunitarios a todos los municipios, con la perspectiva de reinsertar a estas personas en sus comunidades.

La prioridad debe ser fomentar la participación de todos los agentes sociales en la prevención, la promoción, el tratamiento y la investigación de la salud mental, con una perspectiva para alcanzar el acceso gratuito a los servicios de salud mental. El eje de esta estrategia debe ser el establecimiento de un eficiente sistema de información en salud mental, en el que participe la sociedad veracruzana en su conjunto.

En el quehacer público es preciso gestionar acciones transversales en todos los niveles y en complemento con la prestación de servicios médicos generales.

La situación de la salud mental en Veracruz

Los centros de salud son estratégicos para brindar los servicios integrales de salud mental; en coordinación con los centros integrales de salud mental, estos centros de salud son la base para dar seguimiento y control médico de los pacientes de salud mental y sus familiares. Ambas instancias deben intensificar las acciones de atención y prevención ambulatoria.

En cada hospital general de la entidad se requiere establecer una unidad de salud mental para el tratamiento de enfermos mentales crónicos.  

 

 

Es necesario ampliar la formación básica en salud mental de los recursos humanos de salud pública, para ampliar la convivencia y la cohesión de la sociedad con una perspectiva de salud mental comunitaria que evite la estigmatización y el aislamiento de los pacientes psiquiátricos. La formación profesional de psicoterapeutas de grupo es un imperativo social.

Es apremiante contar con instituciones u hospitales psiquiátricos en Veracruz, Coatzacoalcos, Córdoba, Poza Rica y Papantla, en los que se disponga de pabellones de base hospitalaria y estancias medias o de largo alcance, así como de servicios residenciales, áreas de urgencias y de ingreso, que eviten el hacinamiento insalubre de estos pacientes.

Al menos en los 10 municipios con mayor población, se requiere la construcción de villas de transición hospitalaria, con las especificaciones que promueve el gobierno federal, para brindar atención integral, programas de rehabilitación psicosocial, talleres protegidos y servicios psicoterapéuticos.

Con el respaldo de los gobiernos municipales, los programas de reinserción social se deben complementar en cada cabecera municipal con residencias para adultos mayores, departamentos independientes, casas de medio camino, centros de día e instalaciones de inserción laboral, para apoyar a los pacientes psiquiátricos y a sus familiares, en la utilización de sus capacidades en el mejor contexto posible y para establecer redes de apoyo afectivo y de soporte social.

Como se puede observar, los gobernantes, los representantes populares, las autoridades sanitarias, así como los estudiantes y los investigadores de la psicoterapia en Veracruz, tenemos un enorme desafío y un amplio campo de acción para contribuir a la construcción de una sociedad más saludable y más justa para todos.

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