Reflexiones sobre activismo social y liderazgo | Por: Carlos Gidi

Reflexiones sobre activismo social y liderazgo | Por: Carlos Gidi

Carlos Gidi Blanchet, Empresario y activista, fundador de ONEA México

Por: Carlos Gidi Blanchet.

Es notable y tal vez hasta un sub-tipo de narcisismo cuando algunos activistas sociales (sin duda genuinos y bien intencionados) llevan el ejercicio de su lucha hasta niveles que solo pueden interpretarse como  maniqueístas -en el mejor de los casos- y como patológicos -en el peor-.

En una suerte de auto-rescate solo conciben que los nobles cometidos de oponerse a la injusticia son auténticos si se hacen con estridencia, con el solícito uso de adjetivos (siempre peyorativos y con muy pocas variantes) y, lo más preocupante, descalificando cualquier otra fórmula de activismo que NO contenga eso ingredientes. Calculan mal cuando recargan su superioridad moral en aforismos (muy gastados) o en sofismas (por otro lado, muy populares).

Según estas personas

hay una asociación curiosa (para ser sutiles) entre activismo social y las imágenes de una mujer u hombre pobre (económicamente limitado) aunque ellos mismos no lo sean. Irremediablemente esta persona debe “sangrar”. Si no está sangrando en una plaza pública (ahora las redes) “¿mmmmmmmh?, aquí hay gato encerrado” se dicen.  Parece que es más su victimismo perenne  y no un conjunto de IDEAS ordenadas lo que traza el camino de su “lucha”.

Otro típico sofisma, es que NADA (en materia de activismo social) es legítimo a menos que ese sea tu ÚNICO propósito en la vida, tu único interés. Este tipo de seres no conciben la capacidad de la mayoría de los humanos de integrar, conceptualmente y en los actos, dos, tres o más intereses, y menos la capacidad de conducir cada uno de ellos con independencia de los otros.

Lamento ver

Cómo verdaderos talentos se auto-limitan tan seriamente en cuanto a la percepción de la realidad. Realidad que siempre trasciende la estrechez de sus conceptos. “NO SEÑOR. O SE HACE COMO YO LO HAGO O LO TUYO ES FALSO” y si alguno de esos OTROS INTERESES cae en la ignominiosa (es un decir) clase de tener o defender un oficio, una profesión o un negocio…¡pum! estás acabado. Te convierten de príncipe a sapo con la única lógica de su fanatismo y auto-indulgencia. ¡Pum! de pronto ya eres una versión más detestable que Judas Iscariote. Y esperan que, con suerte, tengas a bien colgarte de un árbol como aquel para expiar tus traiciones.

Ya perdí amigas y amigos por esta clase de razonamientos (¿o será acaso por tener éxito en más de una sola cosa: la profesional y la activista?).

De ¿cómo es que una inteligencia sana y una personalidad poderosa pueden dejarse someter por apreciaciones tan encerradas? No puedo responder. De ¿cómo disminuyen con tanto ahínco los alcances de la realidad?, tampoco. Dentro de mis talentos no está la psiquiatría.

Lo que sí puedo afirmar

(porque lo veo y lo sufro) es que nuestro país se desangra todos los días. Las heridas de la corrupción, el abuso de autoridad, la miseria y el asesinato por dinero se agrandan y contaminan más pasando de un tenue flujo constante a un torrente que se desborda.

Sé decir también que lo que necesitamos hacer para “curar” a México, debe hacer coincidir valentía y tenacidad; sí, de acuerdo, pero también orden y unidad ya que sin estas últimas, las primeras no pasan de valentonadas. No logran nada profundo a no ser, como ya dije, el magro y gratuito auto-concepto de ser ÚNICOS. Los únicos auténticos y el Epítome de una vida dedicada a redimir almas entregando la propia. Bueno…

Dejemos que el tiempo y la racionalidad (o la falta de ella) nos unan, nos mantengan divididos o de plano nos destruyan.

 

 Carlos Gidi Blanchet

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@CarlosGidiB

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